Cuando todo el mundo se desnuda sin darse cuenta

How to lock files and folder with password

Imagen extraída de Internet

Quien me conoce, sabe que soy un poco friki (o bastante…. ¡vaya usted a saber!) de la privacidad y bastante reservado con mis cosas.

Esta mañana, mientras me estaba tomando el café, he visto que una empresa de tratamiento de datos (no importa el nombre) se ha dado a la quiebra arrastrada por el escándalo de una famosa red social (que todo el mundo conoce).

Lo que me sorprende (o quizás ya no), es que todo el mundo (o casi) sea capaz de compartir sus datos con empresas que en la mayoría de las veces no ha oído hablar, en las que son capaces de desnudarte por completo tu intimidad, en las que saben con quién, cuándo y cómo te relacionas de modo personal y de modo virtual, estatus social, ubicaciones y un sinfín de datos más. Cada vez que instalamos una app en el teléfono móvil, estamos dando (previo permiso que no solemos leer), acceso a micrófono, cámaras, fotos, contactos y demás. Para comprobarlo, solo hay que mirar en los permisos concedidos a las aplicaciones instaladas y podremos llegar a sorprendernos.

Este modo de desnudarnos, es a mi forma de ver muchísimo más íntimo que cualquiera de nosotros realizamos cuando practicamos el nudismo.

Lo que realmente me sorprende, y por eso esta reflexión, es que la inmensa mayoría de las personas que poseen (por ejemplo) un móvil, sean capaces de ofrecer esa intimidad para que alguien gane dinero al trabajar con sus datos y sin embargo muchas de esas personas se puedan sorprender al ver un pecho en la playa o se escandalicen por ver a un niño lactando de su madre.

No concibo esa doble moral, aunque sé que existe. Me gusta practicar el nudismo porque siento un mayor contacto con la naturaleza, que incluso andar descalzo sobre el césped mojado, siento el fluir de la energía de la tierra. Y no digo que sea real ese flujo de energía, ojo, sólo digo que es lo que yo noto (no entro si es real o placebo) y eso es algo que me hace sentir mejor, más unido y entablando una armonía cada vez mayor con ella. Y si, además, comparto esas sensaciones con alguien a quien quiero, siento que todo ello se multiplica, creando un vínculo especial con esa persona.

Volviendo al tema anterior, si alguno me pregunta si permito el acceso a las aplicaciones a todas esos datos, le responderé que sí, pero procurando darles el menor acceso posible, ya que es el precio que hoy en día uno tiene que pagar para poder estar en contacto con los demás. Alguien dijo que cuando te dan algo gratis, entonces el producto eres tú (y razón no le falta).

Y si, también me despeloto cuando puedo, aprovecho los rayos del sol y ando descalzo por casa y por el césped.

Y no, no me escandalizo al ver un pecho, un culo o un genital sin importar el sexo, ya que creo que desnudos hemos llegado a este mundo, desnudos estamos ante el mundo y desnudos marcharemos, que nuestra alma es lo único que nos acompañará al más allá (en el caso de que ese más allá exista).

Que la ropa y sus complementos lo único que crea son distinciones y marcas, aunque entiendo que tenga que existir para protegernos de los posibles peligros en los trabajos, condiciones atmosféricas y demás.

Me apetecía compartir estos pensamientos, que en mi opinión, está más que relacionado con esta forma de ver sentir la vida.

Anuncios

Adán y Eva y Viceversa

El maravilloso mundo de la TV se ha caracterizado, sobre todo en los últimos tiempos, por buscar contenidos que nos remuevan algo por dentro, ya sea el estómago ( programas de cocina), el corazón (programas de citas amorosas), las piernas (programas de talentos) o todo a la vez ( Adán y Eva)…el despelote estuvo en la cresta de la ola televisiva al menos 2 temporadas, pero la llama se apagó y parece ser que de momento no habrá tercera entrega. ¿Qué falló en lo nuestro?, es incomprensible a primera vista.

Era un espacio televisivo de citas amorosas en las que los concursantes tenían que elegir con quien querían comenzar una relación pseudosentimental entre las opciones que se les daban. Lo peculiar era que estaban unos días en una isla desierta (con chiringuito, botellas de champán, 30 cámaras…) y que no llevaban ropa, eran nudistas, pero no normales, jóvenes, esculturales y totalmente depilados ( vamos el 10% del nudismo en la vida real) y con ganas de encontrar pareja (vamos menos del 2% de la población nudista real). Para ser justos, he de decir que nunca lo vi promocionado como un concurso para naturistas, pero el morbillo estaba servido…pues bien, el bofetón de Share se plasmó de forma paulatina, debe ser que a todo nos acostumbramos y el público esperaba algo mas que nunca llegó. O puede ser, que ver gente desnuda no sea tan escandaloso, y solo llama la atención los primeros instantes ( a mi me pasa, al llegar a la playa ves gente desnuda y te quedas como extrañado, a los 5 minutos de estar desnudo no eres consciente de que lo estáis tú y el resto).

Se dice que el casting era bueno y la producción también, me consta que los concursantes ganaron dinero ( mas cuanto más tiempo aguantaron dentro) y familla de bolo discotequero…entonces ¿qué falló?.

Evidentemente yo no lo veía por el contenido, era un poco monótono (…) , pero me hacía reír. Me intrigaba ver el trato que se le daba al nudismo, y sobre todo lo veía por ver a la chica, me refiero a la única que jamás se mostró desnuda, la presentadora, cuya dulzura enamoraba a cualquiera.

Ayns…!! Siempre nos quedará Aventura en pelotas (Naked and afraid)