Ese culo me suena

Ha sido una de mis lecturas del último puente, una portada así y un título tan llamativo (Ese culo me suena) no podía escapar de mi atención y es que además, es uno de los pocos relatos de ficción publicados en español y que tratan el tema nudista español con naturalidad, sin esconder historias de romances o con algún contenido erótico (Stories for Nudist about Social Nudity) entre sus líneas, con un toque de sátira humorística, por lo que primeramente me tomo la libertad de agradecer el trabajo publicado y el buen rato de lectura a su autora Piedad Santiago.

Se trata de la historia de unas vacaciones de verano de una familia textil de Jaén que se ven obligados por culpa de la crisis y el recorte de salarios, a pasar el mes de agosto en una urbanización naturista (mixta realmente) de Almería (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).

El libro se encuentra distribuido en capítulos desde que empiezan las vacaciones de Pepe e Isa con sus tres hijos hasta que regresan a casa.

Como decía es una sátira con personajes un tanto exaltados de un lado y otro (textil/nudista) lleno de situaciones y anécdotas divertidas y a su vez cotidianas del veraneo andaluz, que en realidad van conduciendo a la su protagonista por situaciones nada cómodas para ella y sus familiares.

No es mi estilo reventar finales, prefiero animar a la fácil lectura del libro, porque además es divertido, pero he de confesar que mi alma nudista deseaba otro final según resbalaban mis ojos por sus líneas …que le vamos a hacer, esperaré la segunda parte, El despertar del culo nudista ( ahí lo dejo). 😜

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Calas de Almeria

Sin duda la costa de Almeria es uno de los paraísos para los nudistas en Europa, no obstante allí está una de las mecas del naturismo europeo, Vera, pero si lo que te gusta es descubrir calas poco concurridas y poder disfrutar de ellas de la forma más provechosa, te recomiendo la siguiente guía de la mano de Mario Sanz Cruz, gran conocedor del levante almeriense:

Magnífico cuaderno que nos traslada a cada uno de los rincones de la costa, algunos tan sumamente exclusivos que tan solo caben unos pocos bañistas.

Es una guía perfectamente bien documentada con fotografías a color y repleta de consejos y datos históricos y curiosidades, incluyendo anotaciones específicas relacionadas con el uso nudista de algunas de las calas (muchas).

Uno de los mejores consejos que se repiten en la guía es el de visitar la costa fuera de los periodos vacacionales para huir de la masificación y poder disfrutar de las calas en estado puro.

A destacar el mensaje de su autor, en el que esgrime la responsabilidad de cada uno de los turistas para que mantengamos intacta la joya ecológica que la costa supone.

La primera vez

Cada vez queda menos para poder disfrutar de la playa como nos gusta. Algunos afortunados/as podrán hacerlo en estas vacaciones de Semana Santa si el tiempo lo permite.

Como yo no soy uno de ellos, me ha dado hoy por recordar como fue mi primera vez en una playa sin ropa. Y he llegado a la conclusión que no se en qué playa fue. Se que tenía unos 15 años y que fue en la costa malagueña. Salí a caminar por la playa, cosa que me encanta, y cuando me vine a dar cuenta estaba rodeado de gente desnuda. Como tenía tiempo y mucha curiosidad seguí adelante previo paso de quitarme el bañador (donde fueres haz lo que vieres).Tras unos minutos de vergüenza iniciales, me di cuenta que nadie me miraba como creía al principio y que había encontrado algo que tenía que probar más veces. Luego es verdad que tuve que esperar hasta los 18-19 años para hacerlo con más asiduidad pero recuerdo aquel día con cariño. Decidido este verano recorrere las playas malagueñas buscando ese lugar especial.

Y la vuestra? Cómo fue vuestra primera vez? Espero vuestros comentarios.

La Playa de los Muertos

Cualquier persona interesada en conocer esta preciosidad de playa hoy en día lo tiene facilísimo.

La red está a rebosar de información acerca de cómo llegar ( basta con subir la montaña que separa Carboneras de Aguamarga en Almeria); de dónde dejar el coche (Parking gratuito fuera de época veraniega, y de pago en verano); de cómo es su acceso (pendiente abajo durante 1 km por un sendero moderadamente difícil); incluso de si el baño es o no peligroso dependiendo del día.

Se dice de ella que es una de las playas más bonitas de España, y su fama ha ido en aumento desde unos años a esta parte. Un ejemplo de esto es la construcción del propio parking con el que se persigue ordenar el tráfico que se ve afectado en los meses álgidos, y supongo que rentabilizar la explotación de un lugar natural y público sin tener que construir ninguna aberración en las inmediaciones.

Los secretos no son tales desde que internet irrumpió en nuestra vida cotidiana, y esto tiene consecuencias a veces no deseables. Se dice que esta playa era ( a pesar de su gran extensión) muy poco frecuentada y predominantemente naturista. Yo mismo he podido comprobar como en los últimos 9 años ha ido virando hacia la masificación más absoluta, especialmente en los meses de julio y agosto, produciéndose la migración de los pocos nudistas que resistían.

En parte es entendible, después de organizar la expedición, llevar comida y bebida para pasar el día (nada aconsejable hacer el camino de vuelta en horas de sol en lo alto), encontrar que eres el único nudista no es agradable, pero si además te ves rodeadísimo de textiles (hasta 3 líneas de playa) con sus consabidos comentarios, miraditas y gracietas….lo normal es que no vuelvas, pero quien se resiste a su encanto.

El único consejo (o casi petición pública de socorro) es que en caso de que os arméis de valor y queráis ir a conocer esta joya natural al natural, os dirijáis a la parte izquierda según encaráis el mar, esa zona es la más Nudist friendly, con mayor probabilidad de encontrar naturistas. Un aspecto positivo es que al ser una playa de piedras, los paseos de una zona a otra son dificultosos y os podéis garantizar una mayor tranquilidad sin caminantes.

En general es una playa increíble, el color de su agua turquesa es un espectáculo y merece la pena el baño (siempre que el tiempo no lo impida) sobre todo al natural, sin embargo, es de los típicos sitios que temes que con el paso del tiempo puedan Morir de fama, haciendo honor a su propio nombre.

Desayunos en el Portus

Soy de esa extraña especie de gente que hace cosas atípicas , por ejemplo, levantarse temprano aunque no le toque ir al trabajo. Siempre he pensado que si hay que madrugar para disfrutar de un “espléndido” día de trabajo, más hay que hacerlo para un “monótono” día de vacaciones (…o es al revés?). Hoy domingo, es uno de esos días, y mientras el hombre del tiempo que vive en mi tablet dice que fuera hay cero grados, mi imaginación no puede dejar de volar al pasado llevándome a los desayunos en el Portus.

Ese olor a café de cafetera italiana, fruta fresca, tostadas….todo eso desde la terraza del bungalow observando como se despereza el día mientras ellas duermen, y como aparecen los primeros movimientos vecinales, en calma, sin ruido, sin tráfico , humo, frío, como si todo fluyera de una manera amable. Y sobre todo sentir ese “fresquito” mañanero en todo tu cuerpo, saludando al sol y dando gracias al Universo por recibir tanto, son sensaciones que al menos a mi, me reconfortan y me dan argumentos para volver siempre que huelo a café de cafetera italiana de toda la vida.

¿Y por qué no un poco de deporte?, otra extrañeza más, madrugar para hacer deporte. Aunque el camping , por razones obvias , tiene limitaciones hay cosas positivas, la primera es que te ofrece un gimnasio que resta poco a la imaginación ( nota mental, la próxima vez echarle un vistazo). El hecho de que el camping esté construido en parte en una ladera, le dota de unas preciosas cuestas que te permiten realizar series de running ( si es tu disciplina) o incluso salir fuera de las instalaciones. Para mi gusto, ese tipo de deportes los prefiero realizar con ropa porque es menos lesivo ( rozaduras). Y la última posibilidad es que hoy en día, en cualquier parque puedes idear una rutina de trabajo funcional suficiente para sentirte tonificado. Pero el Gran Premio es llegar a la playa, desnudarte, estirar y darte el primer baño del día ( debería ser disciplina olímpica), y hacerte unos “cortos” si lo anterior no te resultó suficiente.

Para culminar el inicio del día, una ducha al aire libre, desnudo, antes de regresar a la casa hace que la reconciliación con el mundo se vuelva brutal…y ya puedes ir a comprar el pan para las tostadas del día siguiente.

Y mientras escribo, recibo una feliz noticia, ha subido la temperatura, ya tenemos un grado centígrado, esto promete, voy a ir preparando otro tanque de café de cafetera Italiana de toda la vida.

El camping Cala del Aceite

Tengo que empezar diciendo que mantenemos una relación especial con este lugar. Fue allí donde mi pareja y yo comenzamos –hace ya casi veinte años, nosotros teníamos, más o menos, otros tantos- a hacer nudismo juntos; primero, en las playas de los alrededores, pocos años después en el propio camping. Incluso, nuestro primogénito fue engendrado allí.

Lo descubrimos por casualidad, una primavera, en una época en la que la información en internet no era tan abundante como ahora. Los dos o tres años siguientes veces nos alojamos en él, con nuestra pequeña tienda de campaña, como en un camping convencional en el que pasábamos muy poco tiempo, ya que apurábamos de sol a sol explorando las playas y calas (nudistas) de la zona. En un rincón, había un recinto cerrado con un cartel en el que se leía algo así como “Prohibido el paso. Sólo con autorización”; pensamos que sería una zona reservada a fijos, o algo así. No sé cómo –quizá lo mencionó el recepcionista, un tío muy simpático- nos enteramos de lo que ocultaba era una zona nudista.

La curiosidad me quemaba, y, por supuesto, a la mínima me “colé”. Sin dar un paso más allá de la puerta, con una mezcla de inquietud y culpa, temiendo que fuera a sonar una alarma como las de las cajas de los supermercados, me despojé de camiseta y bañador. Creo que aún recuerdo la agradabilísima sensación de andar desnudo por primera vez fuera de una playa. Coño, ahí va alguien. Disimula, pon cara de naturista experimentado. Un tipo con un barreño lleno de loza, por supuesto, en pelotas… “- Buenos días”; “-Eh…hola”. Más adelante, unos chavales jugando al ping-pong. Una pareja de ancianos tomando el sol en tumbonas en su parcela. Una joven pareja con la toalla al hombro entrando a la piscina. Chapuzón. Nadie repara en que soy un “intruso”. Se lo cuento a mi chica, y consigo convencerla para entrar de nuevo con el poderoso argumento de que ese día soplaba un levante fuerte con el que no se podía estar en la playa. Nos infiltramos de nuevo, y pasamos el día en la piscina. Nos gusta, mucho.

Así que la próxima vez que fuimos al camping, ya nos alojamos en la “Zona Naturista”. Y hasta hoy.

Desde entonces hemos conocido otros campings, urbanizaciones, etc., donde disfrutar del nudismo “twenty-four-hours” y, sin ser el mejor en algunos aspectos, sí que nos sigue pareciendo una opción muy agradable. A Continuación, intentaré describiros por qué.

 

El Camping

Captura

El camping está a escasos kilómetros de Conil de la Frontera, en la provincia de Cádiz, una de las que más opciones da al nudismo. Su nombre se debe a la preciosa cala de la que dista unos 300 metros.

Es muy extenso, con abundante arbolado. Tres cuartas partes son “textiles”, y en ellas se encuentran  algunos servicios comunes como el bar-restaurante, supermercado, pistas deportivas, recepción, etc.

La Zona Naturista se encuentra al fondo, bien delimitada por tupidos setos y puerta cerrada. Tiene más de 100 parcelas que dan sensación de amplitud, dos bloques de aseos, piscina, lavaderos, etc. Al margen del uso nudista, objetivamente tiene notables ventajas sobre la “textil” ya que es de construcción más moderna: parcelas amplias (¡en gran parte, con césped!), baños mejor conservados (mixtos, con duchas abiertas), piscina bonita, de buen tamaño y muy limpia, sauna, baño turco y jacuzzi de uso gratuito (nocturno, y para adultos. Ya sé lo que estáis pensando: no, no es un lugar para el desenfreno sexual, os lo prometo).

Pero quizá más importancia que lo “material” tienen las buenas vibraciones del ambiente distendido, respetuoso y tranquilo que siempre hemos encontrado. Bien distinto a la “zona textil”, muy ruidosa y prácticamente atestada en verano, en la parte nudista nunca hay demasiada gente (no más del 60% de ocupación en temporada alta, diría).

El perfil de la gente es, por supuesto, muy diverso. Podríamos decir que en primavera y otoño predominan los jubilados de otros países europeos, y en verano, las familias españolas.

Como no todo es color de rosa, es justo que os hable también de sus inconvenientes:

  • El horario de la piscina es algo restringido, y en esta falta césped para tomar el sol con más comodidad.
  • Hay que atravesar toda la zona textil para ir a la tienda o al bar (hay un pequeño bar en la zona nudista, pero hace muchos años que no lo vemos abierto).
  • El carácter de la dueña (no sé si alemana, o polaca) es francamente difícil. Particularmente molesta resulta su falta de comprensión hacia niños y adolescentes que no se sienten cómodos desnudos.

 

Las Playas

He aquí el principal hándicap, en mi opinión. Hay muchos otros campings naturistas que no están en playa, y no pasa nada, pero para nosotros un acceso directo a una buena playa nudista es importante a la hora de decidir lugar para nuestras vacaciones.

La aledaña Cala del Aceite, de aguas tranquilas que la hacen ideal para familias con niños, y resguardada del temido levante, no es nudista, y en los últimos años, en verano, se pone a tope. Nosotros si habitualmente no vamos es precisamente porque no nos gusta el exceso de “densidad”; pero, cuando hemos ido no hemos renunciado al nudismo en alguno de sus extremos (dándose, por cierto, el curioso fenómeno de que al rato más gente se desnudara cerca de nosotros).

Desde la zona nudista hay una puerta directa al exterior del camping, sin tener que pasar por la parte textil, desde la cual, en un paseo de cinco minutos que si quieres puedes hacer desnudo, llegas a la pequeña Cala Melchor. Pequeña y muy pequeña cuando sube la marea.

A menos de cinco minutos en coche, diez en bici, o media hora a pie, están las Calas de Roche, a partir del faro del mismo nombre. Son muy hermosas, y en cualquiera se puede estar desnudo si no te importa que el porcentaje de gente con bañador sea del ¿90%? Buena elección si sopla levante, ya que los acantilados que las cierran por detrás las resguardan completamente.

Pero sin duda la mejor opción para nosotros es la Playa del Palmar. Dependiendo del tráfico, desde el camping se tarda unos 15 minutos en coche, pero la recompensa merece la pena: una infinita playa de arena perfecta, donde poder dar larguísimos paseos desnudo, poca gente, ambiente tranquilo y, por zonas, mayoritariamente nudista.

Más lejos, hacia el sur, hay otras buenísimas opciones en Caños de Meca, el Cañuelo, Bolonia

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En conclusión

Si bien no es tan grande y completa como otros centros (Almanat, El Portús, El Templo del Sol,…), la Zona Naturista del camping Cala del Aceite es muy recomendable si huyes de la masificación, buscas recorrer variedad de buenas playas y calas (con coche, eso sí), o te aventuras por primera vez a unas vacaciones al desnudo.

Un pequeño vídeo, aquíimage_61697_tif_640x480_q85

La fortuna de ser nudista en España

Hay quien cree que el nudismo en nuestro país es una práctica en declive. Que cada vez se ven menos jóvenes, o que hay un retroceso legal con ordenanzas municipales como las que lo prohíben en Cádiz para sus playas urbanas (avalada por el Tribunal Supremo) o en San Pedro del Pinatar en todo su territorio. Puede ser cierto, pero…

Pero hay que poner las cosas en su contexto:

Elige un punto del litoral español. Cualquiera. Y comprobarás que, en una distancia no mayor de media hora en coche, puedes encontrar una playa de uso nudista. Me atrevo a decir que esto no sucede en ningún otro país del mundo, ni siquiera en Croacia, que desde hace décadas entiende que el turismo nudista-naturista como un nicho importante de negocio y lo promociona de manera preferente. Mi experiencia personal buscando playas nudistas en países como Portugal, Grecia o Italia confirma que, fuera de España, es mucho más difícil. En lugares como Menorca, Fuerteventura o el levante almeriense, de hecho, las playas y calas donde desnudarse son mayoría. En el interior, la cosa cambia; hay algunas áreas en pantanos y ríos “de tradición nudista”, pero son escasas, escondidas y claramente minoritarias.

La Federación Española de Naturismo (F.E.N.) insiste en que, de acuerdo a la Constitución Española de 1978 y al Código Penal de 1995, el desnudo es una más de nuestras libertades y es plenamente legal en cualquier lugar y situación. Defiende este convencimiento con uñas y dientes en los medios de comunicación y en instancias judiciales (a veces con éxito, otras no). Lo que es cierto es que, mientras que en la práctica totalidad de países se precisa una “autorización” oficial para que en un lugar se pueda hacer nudismo de manera pública sin exponerte a sanciones, en España lo que rige –salvo polémicas muy puntuales- es la “costumbre”. La costumbre a veces cambia: lugares que eran claramente nudistas antaño, ahora no lo son tanto, o viceversa: depende, por tanto, de nuestra presencia, y no de un cartel señalizador o una ordenanza.

En cuanto a alojamientos nudistas (campings, hoteles, urbanizaciones), hay opciones variadas –que seguro iremos recorriendo en futuras entradas de este blog-  aunque con presencia desigual en nuestra geografía. Así, en todo el litoral norte, desde Galicia a Euskadi, no existen… lo cual no se explica sólo por la climatología menos propicia, ya que en la costa atlántica francesa hay centros “de solera” como Arnaoutchot o Montalivet. En esto tenemos que reconocer que en Francia nos llevan ventaja sobre todo en cuanto al campismo naturista, con muchas más instalaciones tanto en costa como en interior.

También podemos recordar que hay en España un significativo número de 16 Asociaciones naturistas integradas en la F.E.N., algunas de índole regional y otras centradas en un lugar concreto. De su funcionamiento nada puedo decir, ya que nunca sentí la necesidad de tener carnet o pagar cuota, claro que en esto tiene que ver que donde residimos (Extremadura) no hay asociación ninguna.

En conclusión, España tiene muchas, muchísimas, cosas malas y también peores. El que os escribe es de todo menos “necionalista”, pero es justo reconocer que, en cuanto a oportunidades para el nudismo, es una suerte vivir aquí. Apreciémoslo y no dejemos que, también, nos recorten esta fortuna.