LOS LIMITES DEL NUDISMO (2)

exhibitionista

Imagen extraída de Internet

Tras ver “LOS LIMITES DEL NUDISMO 1” seguimos avanzando en cuanto a normativas y problemáticas que sufrimos los practicantes del nudismo. Una de ellas es que nos tachen de exhibicionistas. Según dice el código penal (ojo, en España) son “actos de exhibición OBSCENA ante menores o incapaces“. El mero hecho de estar desnudo no es de por sí un acto obsceno, aunque cambia completamente si por ejemplo lo acompañamos con alguna connotación sexual. Desde mi experiencia creo que si hay algo que nos define a los nudistas es precisamente el RESPETO, y un acto exhibicionista (sobre todo ante menores o incapaces) choca de frontalmente contra esta definición. Sin embargo creo importante remarcar que se puede estar cometiendo un acto totalmente denunciable en casos de “accidentes/autoaccidentes” sexuales” en presencia de menores.

Otro de los aspectos legales que más polémica genera entre los nudistas es el que tiene que ver con las fotografías o vídeos que toman terceras personas en la playa, de las que podemos ser protagonistas involuntarios. Es importante saber que es necesario nuestro consentimiento para su obtención en el caso de menores o personas físicas que sean identificadas o identificables (que se les pueda reconocer) en el caso de que ese material pueda hacerse público especialmente en redes sociales (facebook, instagram…). Es decir, está prohibido hacer fotos en lugares públicos nudistas en este caso siempre que haya menores de por medio, o se nos pueda colgar en la red y sea fácil identificarnos en el mismo material.

Si eso ocurre y quieres que desaparezcan, existe un pequeño manual en la página de la Agencia de Protección de Datos.

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LOS LIMITES DEL NUDISMO (1)

LIBRO

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Si bien tengo entendido (y si me equivoco, que por favor me corrijan), la práctica del nudismo en España no está prohibida en todo su territorio, a excepción de las normativas locales que pueda haber respecto al civismo. Aunque esas medidas finalmente se deroguen en los tribunales, mientras estén en vigor, se pueden aplicar lo que conlleva no sólo la denuncia sino también la sanción económica. En el caso de que la justicia te de la razón en último lugar, recuperar el importe de dicha multa se puede convertir en una auténtica odisea.

Ejemplo de norma local que limita la práctica nudista es el caso del Ayuntamiento de Barcelona que en el 2011 publicó la norma que dice que no se puede ir desnudo o semi-desnudo ( 300 a 500 euros de multa) o con bañador (entre 120 y 300 euros) por la calle. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña avaló la norma en el 2013, y el en 2016 el Tribunal Supremo ratificó la norma. Así se entiende que en Barcelona no se puede practicar el nudismo por la calle (ir a comprar el pan, o tomar una cerveza en una terraza) pero si en playas y piscinas.

Dado que en este país para que algo sea prohibido así tiene que estar recogido (escrito) en alguna norma, todo aquello que no esté prohibido expresamente está permitido. Un ejemplo de ello, es cuando aparcamos el coche. La normativa te dice cuando está prohibido, pero no te señala cuando está permitido. Por lo tanto, salvo norma escrita en contra, la práctica del nudismo está amparada por la ley en España.

En derecho, existe otra norma legal para aquellos casos en los que no existe lo escrito que es “la costumbre” y que la Wikipedia lo define de la siguiente manera: Costumbre en Derecho, es la forma de actuar uniforme y sin interrupciones que, por un largo período de tiempo, adoptan los miembros de una comunidad, con la creencia de que dicha forma de actuar responde a una necesidad jurídica, y es obligatoria”.  En líneas generales los legisladores suelen respetar esa “costumbre” a la hora de redactar las normas. Por eso es importante preservar aquellas zonas costeras de práctica naturista, empezando por no abandonar su uso para tal fin, de forma que su uso se transforme en costumbre, y sea más difícil legislar en su contra.

La fortuna de ser nudista en España

Hay quien cree que el nudismo en nuestro país es una práctica en declive. Que cada vez se ven menos jóvenes, o que hay un retroceso legal con ordenanzas municipales como las que lo prohíben en Cádiz para sus playas urbanas (avalada por el Tribunal Supremo) o en San Pedro del Pinatar en todo su territorio. Puede ser cierto, pero…

Pero hay que poner las cosas en su contexto:

Elige un punto del litoral español. Cualquiera. Y comprobarás que, en una distancia no mayor de media hora en coche, puedes encontrar una playa de uso nudista. Me atrevo a decir que esto no sucede en ningún otro país del mundo, ni siquiera en Croacia, que desde hace décadas entiende que el turismo nudista-naturista como un nicho importante de negocio y lo promociona de manera preferente. Mi experiencia personal buscando playas nudistas en países como Portugal, Grecia o Italia confirma que, fuera de España, es mucho más difícil. En lugares como Menorca, Fuerteventura o el levante almeriense, de hecho, las playas y calas donde desnudarse son mayoría. En el interior, la cosa cambia; hay algunas áreas en pantanos y ríos “de tradición nudista”, pero son escasas, escondidas y claramente minoritarias.

La Federación Española de Naturismo (F.E.N.) insiste en que, de acuerdo a la Constitución Española de 1978 y al Código Penal de 1995, el desnudo es una más de nuestras libertades y es plenamente legal en cualquier lugar y situación. Defiende este convencimiento con uñas y dientes en los medios de comunicación y en instancias judiciales (a veces con éxito, otras no). Lo que es cierto es que, mientras que en la práctica totalidad de países se precisa una “autorización” oficial para que en un lugar se pueda hacer nudismo de manera pública sin exponerte a sanciones, en España lo que rige –salvo polémicas muy puntuales- es la “costumbre”. La costumbre a veces cambia: lugares que eran claramente nudistas antaño, ahora no lo son tanto, o viceversa: depende, por tanto, de nuestra presencia, y no de un cartel señalizador o una ordenanza.

En cuanto a alojamientos nudistas (campings, hoteles, urbanizaciones), hay opciones variadas –que seguro iremos recorriendo en futuras entradas de este blog-  aunque con presencia desigual en nuestra geografía. Así, en todo el litoral norte, desde Galicia a Euskadi, no existen… lo cual no se explica sólo por la climatología menos propicia, ya que en la costa atlántica francesa hay centros “de solera” como Arnaoutchot o Montalivet. En esto tenemos que reconocer que en Francia nos llevan ventaja sobre todo en cuanto al campismo naturista, con muchas más instalaciones tanto en costa como en interior.

También podemos recordar que hay en España un significativo número de 16 Asociaciones naturistas integradas en la F.E.N., algunas de índole regional y otras centradas en un lugar concreto. De su funcionamiento nada puedo decir, ya que nunca sentí la necesidad de tener carnet o pagar cuota, claro que en esto tiene que ver que donde residimos (Extremadura) no hay asociación ninguna.

En conclusión, España tiene muchas, muchísimas, cosas malas y también peores. El que os escribe es de todo menos “necionalista”, pero es justo reconocer que, en cuanto a oportunidades para el nudismo, es una suerte vivir aquí. Apreciémoslo y no dejemos que, también, nos recorten esta fortuna.