Feliz convivencia

La tolerancia es uno de los mejores regalos que los seres humanos de diferentes pareceres nos podemos hacer.

No obstante me llama la atención como nosotros, los llamados naturistas, celebramos la tolerancia cuando en nuestra playa convivimos sin percances (aparentes) con bañistas textiles.

Ni que decir tiene que ejercen su derecho, que no existen las playas nudistas y las textiles…existen las playas….en serio? Pues claro que no, las ordenanzas municipales pueden coartar lo que les venga en gana y prohibir un simplísimo top less femenino.

Pero es que resulta que hasta las playas declaradas oficialmente como nudistas pueden ser ocupadas por gente textil!.

No tengo nada en contra de ellos (lo juro, fui uno en su día y tengo amigos y familia que lo son), en general no tengo nada en contra de los que no me dan …por allí, ya sean nudistas, falsos nudistas o textiles, pero creo exagerado la celebración de la convivencia nudista/textil cuando generalmente esa se produce en un entorno de tradición nudista (vamos, que es como si tienes invitados en casa y tienes que celebrar que no te rompen la tele, los muebles o te prenden fuego a la cocina).

Propongo que el día que yo vaya a la playa de levante en Benidorm, me despelote (es un ejemplo muy alejado de mi lugar ideal) y los textiles celebren “la convivencia” nudista/textil, invito a todos nuestros seguidores a marisco.

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Alienígenas por Madrid

La expectación y el interés mediático que transmite la foto que da portada a esta entrada, nos haría pensar que quizás se tratara de una alfombra roja por la que estuvieran desfilando actores y actrices de lo más famoso.

Tampoco sería imposible que estuviéramos ante la presentación de un nuevo coche o de un nuevo perfume patrocinado por la pareja de moda.

¿Será la llegada de un equipo de fútbol de primera división a su hotel de concentración?.

Pues no! Solamente son personas desnudas!!! Y yo me pregunto ¿por qué se arma tal revuelo? Cada uno de nosotros tenemos uno de esos cuerpos (desnudo o no), pero sinceramente parecería que estuvieran contemplando seres de otro planeta, vaya cara de ilusión tiene alguno!

Por favor, si te ves reconocido y no quieres aparecer háznoslo saber y eliminaremos la foto.

Podría dar por bueno que algunas décadas atrás los ciudadanos de este país vivían en un entorno dictatorial dominado en parte por una iglesia católica que acostumbraba a ver pecado en todo (lo que no tuviera que ver con ella), y daríamos por cierto la historia de Encarnación Flores:

En ese sentido, yo también me asombraría de ver un desnudo, pero creo que me cortaría muy mucho de coger la cámara de fotos (que ahora todos llevamos encima casi siempre) y liarme a disparar, por pura educación. Aunque digo yo, que por qué no se despelota la abuela del anuncio también, puestos a tener experiencias transgresoras, mejor eso que no parecer una cámara de Prosegur…en fin, que me pierdo.

Hoy en día para saciar la curiosidad inherente a nuestra condición de animales acerca de cómo son el resto de los seres humanos sin ropa, hay alternativas a esperar un año a ver pasar la ciclonudista:

1. Google (poco recomendable pero muy rápida): miles de fotos en segundos.

2. Practica nudismo (no al alcance de todos pero muy reconfortable), con el pequeño inconveniente de que se acabará la magia cuando descubras que tras 20 minutos desnudo pierdes el interés.

Dejaré de hacerme trampas al solitario, en esa foto de portada, los utilizados no son los que posan, sino los que hacen las fotos, porque de sobra somos conscientes de como atraer la atención para poner el foco en un problema concreto (en este caso de seguridad vial), si no que pregunten a Femen.

Imagen extraída de internet.

Eso si, rogaría que no cundiera el ejemplo, que todos queremos un verano tranquilo reivindicando únicamente la libertad que nos proporciona estar desnudos, sin paparazzis de medio pelo.

Nuda Veritas

klimt_-_nuda_veritas_-_1899

Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
-Buen día. Dijo la mentira.
-Buenos días. Contestó la verdad.
-Hermoso día. Dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.
-Hermoso día. Dijo entonces la verdad.
-Aún mas hermoso está el lago. Dijo la mentira.
Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió.
Corrió la mentira hacia el agua y dijo…

-El agua está aun mas hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira.
Ambas se sacaron las ropas y nadaron tranquilas.
Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue.
La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla.
Es así como aun hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.”


No hemos sido capaces de encontrar la fuente original de este pequeño cuento. Hay quienes dicen que se trata de una antigua parábola judía.

La imagen es la obra de Gustav Klimt “Nuda Veritas”, pintada en 1899. La acompañó de la cita de Schiller: No puedes agradar a todos con tu acción y con tu arte. Haz justicia a pocos. Agradar a muchos es malo.

Nudista con fronteras

Excusas de mal pagador:

Nunca he sido una persona especialmente reivindicativa, o al menos de una forma muy visible, al contrario, siempre que he sido protagonista de alguna injusticia o de alguna causa, he ido por lo bajo, quejándome donde me tenía que quejar y sin armar mucho revuelo, quizás demasiado incisivo, de los de aguijón con veneno, y curiosamente casi siempre ha funcionado.

No uso el transporte en bicicleta, cosa que me da mucha rabia porque amo el deporte y la ecología, el medio ambiente, sin embargo me veo “obligado” a usar el coche diariamente para poder compaginar vidas laboral y familiar. Por no tener no tengo ni bici, aunque si un buen amigo que las vende…

Pese a mi devoción por el nudismo, nunca me he desnudado en un lugar no destinado a ello, no me sentiría cómodo porque respeto al máximo las normas; de sobra se que no habría problema legalmente en ello, pero no estaría cómodo.

Con todo y con ello, no me siento confortable no habiendo participado en la ciclonudista 2018; es llamativo que en un país “aperturista”, con una de las mejores calidades de vida, rodeados prácticamente de agua y con una inmensa cantidad de lugares donde hacer nudismo solamente un puñado de nudistas – ciclistas se manifestaran el pasado sábado en Madrid, si bien es cierto que el tiempo no acompañó. Me da envidia sana ver la afluencia de manifestantes en ciudades como Berlin o Londres, donde se aprecian cientos de hombres y mujeres reivindicando respeto a los ciclistas.

Quizás much@s piensen como yo y por eso no fue lo esperable, o quizás nadie quiso retratarse (o que le retrataran) por no condicionar el lunes siguiente. Espero no tener que arrepentirme algún día de este “conformismo”.

Gracias a tod@s los que os “mojasteis” por el bien de tod@s, estoy en deuda.

Gracias Infinito por la lección.

Mientras tanto me seguiré manifestando por lo bajo.

Nudismo y “Cuarto Poder”

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En apenas un par de décadas (¿tanto ya?) hemos asistido a la revolución más radical de la historia las comunicaciones humanas. No me refiero a que con un click, en milésimas de segundo, y de manera prácticamente gratuita, podamos acceder a información de cualquier parte del mundo (traducida inmediatamente a nuestro idioma, además). Sino a que, por primera vez, cualquiera de nosotros puede convertirse no ya en mero receptor de esa información, también en emisor activo ante una audiencia potencial de miles de millones de personas.

Los medios de comunicación, la profesión periodística, creo que no están sabiendo asimilar que los púlpitos no son ya sólo suyos, y, por norma general, se resisten como gatos panza arriba, bien promoviendo que se legisle en contra de lo que llaman el “peligro de las fake news” (como si sólo ellos fueran guardianes de la verdad), o intentando conservar su influencia copiando (torpemente) las nuevas reglas a golpe de trending topics, o arañando dinero de publicidad en frustrantes clickbaits (¿quién no ha picado en algún enlace tipo “10 cosas que necesitas saber sobre X, descúbrelas”… y le ha costado un buen rato, efectivamente, descubrirlas entre un festival de banners, ventanas emergentes, pantallas sucesivas?), o en ese extraño fenómeno de inversión de la realidad según el cual lo que pasa en las redes sociales es noticia y no a la inversa (“arden las redes”, “las redes explotan”… al menos podrían currarse nuevas expresiones, ¿no?).

Es un tema, en mi opinión, apasionante para tomar conciencia de nuestro papel como emisores responsables y receptores críticos de información para casi todas las facetas de nuestra vida. O sea, la hostia de importante en la construcción de lo que somos. Pero aquí hemos venido todos a hablar de nudismo, ¿verdad?

Pues diría que “en esta nuestra comunidad” se refleja en buena parte lo apuntado en las líneas anteriores: la información más útil, más viva, más fiable, no procede de fuentes periodísticas, sino de los propios nudistas (para muestra, este blog ;-). Supongo que, al igual que con otras ¿aficiones? minoritarias (pongamos, yo qué sé, pintar soldaditos de plomo), internet nos ha abierto infinitas puertas: a conocer lugares y experiencias de primera mano, a comprender que no somos “bichos raros”, a entrar en contacto con personas que de otro modo nunca hubiéramos podido (sin ir más lejos, l@s que realizamos este blog). A la vuelta de la esquina del teclado no faltan webs, blogs, foros, chats, redes sociales, creados y mantenidos por otros/as nudistas. Y eso que los puritanos gigantes como Facebook, Instagram o Youtube nos censuran implacablemente… no como a los pintores de soldaditos de plomo.

No somos mainstream. A pesar de que la carne humana es un cebo casi siempre infalible para atraer la atención, no vamos a contar con sección fija en ningún periódico, como sí tienen, por ejemplo, los toros. ¿Suerte o desgracia?

No obstante, de vez en cuando aparecen noticias o reportajes que, generalmente con intención sensacionalista, tocan el nudismo. ¿Intentamos una clasificación?

Pseudo-nudismo, orientado al erotismo: sin duda es lo más frecuente. Los ejemplos van desde el reality Adán y Eva (del que ya hablamos en este post), a los típicos “pillados” de famosos/as en la playa como trofeos para ganarse el carné de paparazzo. Ahí va todo un Top Ten de realities televisivos de empelotarse:

2º Sobre conflictos legales: no es del todo infrecuente que salten a los medios noticias sobre ordenanzas municipales restrictivas (Barcelona, San Pedro del Pinatar, Cádiz). No tenemos ni idea de las ordenanzas de estos municipios sobre, pongamos, las tasas a los puestos de venta ambulante, pero el nudismo, una vez más, vende, porque interesa. Aquí podríamos también acordarnos de noticias que asimilan el nudismo y el exhibicionismo (como esta de mi ciudad, que me causa bastante vergüenza).

3º Sobre actividades organizadas por colectivos naturistas: sólo saltan a los medios aquellas que tienen un componente de “espectáculo” (ciclonudistas, record Guiness, crucero), y a veces usadas como arma arrojadiza hacia el adversario político (recordemos la polémica del Día Sin Bañador en Madrid, en el que Esperanza Aguirre lo calificó de “ocurrencia fantástica” y sugirió a Manuela Carmena que instaurara “el día sin velo para las mujeres musulmanas”… olvidando, o no, que esa iniciativa era ya una tradición instaurada bajo anteriores alcaldías del PP).

4º Otra categoría podría ser la de reportajes que buscan caricaturizar al nudista como friki. Para mi gusto, lo peor. Se me viene a la cabeza el programa televisivo Ola-Ola, muy divertido; en cada programa no podía faltar alguna playa nudista plagada de pintorescos personajes.

5º Reportajes más o menos asépticos, objetivos y rigurosos sobre el nudismo/naturismo. Haberlos, haylos. En España, pocos. Destacan, en mi opinión, los franceses, llegando a iniciativas como Naturisme TV.

Noticias pre-veraniegas. Una especie en pleno apogeo en esta época. ¿Quién no está cansado de encontrar de manera recurrente noticias en medios de gran alcance tituladas tan imaginativamente como “10 paraísos para disfrutar sin bañador”, “Vacaciones al desnudo”, “El nudismo, una tendencia al alza”, etc.? Suelen ser “sofritos” insulsos, copiados de año en año, compuestos de datos recopilados por alguien que, desde luego, no es conocedor el naturismo. No los enlazo, porque seguro que sabéis de qué hablo, y  mejor no regalarles visitas. Mejor aplicar la duda metódica y coger con pinzas cualquiera de las recomendaciones que hacen, ya que suelen ser, como poco, inexactas. No hay más que ver la foto que encabeza el post, que propone para este año la Cala de Enmedio como paraíso nudista: paradisiaca, quizá; nudista… sólo si no te importa ser el/la único/a sin bañador.

Cuerpo y mente

Este fin de semana iré a visitar a mi sobrina, …pobrecilla.

– ¿Qué le pasa a tu sobrina?

– lleva 2 semanas ingresada en el hospital.

– vaya, cuanto lo siento. ¿Le han operado de algo?.

– no, tiene un problema de alimentación, vamos, es anorexica.

– ostras…¿Qué edad tiene?

– 11 años.

Y así comenzó la conversación de sobremesa el pasado lunes con una de mis amigas, de esas que no ves con la frecuencia que desearías pero pareciera que vive en tu casa.

¿Qué coño nos está pasando? , ¿Qué mierda de sociedad está permitiendo que nuestr@s niñ@s enfermen gravemente por no encajar en el molde “adecuado”?.

Los trastornos de conducta alimentaria son complejos y multifactoriales, o al menos así lo eran antes, quizás algún psiquiatra o psicoterapeuta en la sala nos pudiera ilustrar más y mejor, o incluso corregir si este concepto arraigado en mi meninge es erróneo. Siempre había un detonante, un golpe, un chasquido que encendía la mecha de esa bomba, teñido casi siempre por el rechazo, el sentimiento de inferioridad, sumado a una autopercepción anómala del cuerpo.

Sería muy ingenuo por mi parte pensar que el nudismo cura ese tipo de males, pero puede que fuera de ayuda (a falta de estudio científico que lo confirme, al que animo a los psiquiatras/ psicoterapeutas de la sala).

– mira, me niego a creer que no se pueda educar a un niño para que aprenda a que el valor de su físico es mínimo, que todos somos iguales y diferentes a la vez, y que por lo que deben ser juzgados si acaso es por su yo interno.

– bueno eso lo dices tú porque estás como un tren.

– ¿yo? ¿Estas de broma?, cuando tenía la edad de tu sobrina era obeso, mi primera dieta fue con 10 años de edad, y sufrí la gordofobia en actos como elegir jugadores para un partido de fútbol en el recreo. Pero nunca me llegó a afectar (o quizás si y no fui consciente). Mi personalidad sobraba, los niños eran mis amigos por mi yo, no por lo que la báscula indicara.

– mira tio, soy mujer, tengo dos carreras y hablo tres idiomas. En mi trabajo me clasifican por mi talla de vestir.

Oh dios mio! No es una enfermedad leve, nuestro sistema sufre algo mortal por necesidad.

yo a mis hijas pretendo transmitirles que una persona no es mejor que otra por la ropa, por las marcas, por el coche, ni tan siquiera por el físico. Somos naturistas, y pasamos tiempo todos los años en un camping completamente desnudos, cubriendo las necesidades justas, sin grandes lujos (más allá del lujo que supone poder disfrutar del camping). Descubren que todos somos diferentes, casi nadie tiene un cuerpo perfecto, y nos relacionamos sin pudor a enseñar algo que no encaja.

– claro, ¿me estás diciendo que tu eres feliz con físico?

Nuevamente me quedé sin palabras. El ser humano es insaciable. Que bueno es llegar a la dimensión en la que das gracias a la vida por tener lo que te da, sin envidiar nada material, y sin castigar tu cerebro por querer ser mas alto, más guapo o más rubio. Ese ejercicio hay que practicarlo todos los días, interiorizar que estamos de paso, que nada puede ser tan importantísimo como para frenar el paso del tiempo porque no entremos en una 38.

Con cierta alegría puedo ver en la redes sociales que muchos de las ilustraciones de textos que hablan de nudismo, o incluso fotos de nudistas de aquellas páginas que buscan fomentar la causa, son de personas con formas, tallas y años reales.

Son menos los que ilustran sus blogs con auténticos modelos de pasarela, a esos, les pido que tengan en cuenta los daños colaterales que los sesgos de imagen pueden conllevar.

soy feliz con mi físico, porque mi psíquico está bien. En sentido contrario estaría juzgando cada lunar, cada arruga, cada medida imperfecta…pero doy gracias por la salud que conservo. Mi físico empieza en mi cabeza.

– pues ya me pasarás información de esas playas y de ese camping que vas, a ver si nos vemos.

– y yo espero que esa niña se recupere pronto.

Deporte y naturismo, cuerpo y mente.

Dedicado a S.C.

El nudismo se defiende andando

Desgraciadamente son varias las playas de tradición nudista que se han perdido para tal uso por la silenciosa invasión textil, que haciendo gala de su derecho, planta la sombrilla donde quiere y lleva la indumentaria que quiere sin tener en cuenta ninguna circunstancia. Incluso en ocasiones pueden llegar a pensar que porque nos quitamos el bañador el resto dejamos de oírles y de verles; las risitas nerviosas, los codazos y los cuchicheos (mira esos que vienen por ahí) a veces son tan molestos o más que las fotos que seguramente te saquen en algún momento para llevarse de recuerdo, como la que me sacó aquel fulano mientras volaba mi cometa, y aún hoy sigo esperando que me reenvíe según le pedí, seguro que era una foto preciosa.

A ningún nudista se le puede pedir que luche contra esa intimidación de una forma que sea contraria al silencio y buen rollo que suele flotar en el ambiente.

El hecho de crear este blog a veces me causa cierto grado de sentimiento opuesto de culpabilidad, porque si bien es cierto que el objetivo primordial es el de fomentar y defender la práctica naturista, cabe la posibilidad de estar señalando en el mapa lugares privilegiados por su belleza y singularidad, que en la inmensa mayoría de los casos no están protegidos.

El problema no es qué playas hemos perdido (Los Muertos, La cala de Enmedio por ejemplo) sino las que nos quedan por perder.

Realmente no manejamos estadísticas de “conversión” textil-nudista, por lo tanto no sé si seremos más o menos personas afines en el futuro y que de alguna manera preservemos lo que aún nos queda.

Lo que está claro es que nos movemos a merced de lo conservadora que sea la sociedad en un momento determinado, y puede que estemos en un momento malo, aunque es cierto que no siempre hay correlación político/nudista, y por otro lado, quizás las generaciones más jóvenes le den más importancia a su físico y al qué dirán que a lo “espiritual” del naturismo ( es la razón según mi punto de vista de porque vendemos nuestros datos y gustos a las redes sociales pero criticamos ver una teta o nos preocupa tanto salir feos en la foto de perfil).

Por eso me temo que las afiliaciones oficiales no crezcan (sería interesante conocer ese dato de la FEN) ni las no oficiales (de los que piensan que no es necesario afiliarse para desnudarse en una playa).

Si los “socios” no aumentan todo lo que nos gustaría sólo quedan tres salidas para defender lo nuestro:

1 . El método Cantarrijan, el cual envidio y admiro profundamente: asociar usuarios habituales de una playa en riesgo y hacerse ver desde el punto de vista institucional y cultural (bravo bravísimo). Es decir, descentralizar el asociacionismo localmente para adecuarse a un lugar concreto con sus particularidades (que a priori no parece incompatible con pertenecer a una federación más global).

2. Acantonarnos en sitios muy consagrados o incluso privados como Vera o los campings.

3. Defender desde nuestra pequeña atalaya la posición, y si, como decía el amigo jose (joseaweb2) eso pasa no solo por quedarse agazapados en pelotas, no recoger los bártulos y emigrar a otra playa más recóndita (a la que también puede ir la marea textil), sino hacerse visibles, por ejemplo paseando desnudos, y dejar bien marcado el territorio.

Nuevamente a nadie se le puede pedir ese tipo de ejercicio para lo que hace falta valor (a mi me ha pasado hace bien poco, pasear sintiéndome observado por un público textil y joven lo que resulta muy desagradable) y entiendo perfectamente que se prefiera huir.

Creo que sería deseable tener un registro de playas vulnerables, de las nudistas en riesgo de invasión precisamente para apoyar la práctica naturista llegada la ocasión, qué opináis?

Cuando todo el mundo se desnuda sin darse cuenta

How to lock files and folder with password

Imagen extraída de Internet

Quien me conoce, sabe que soy un poco friki (o bastante…. ¡vaya usted a saber!) de la privacidad y bastante reservado con mis cosas.

Esta mañana, mientras me estaba tomando el café, he visto que una empresa de tratamiento de datos (no importa el nombre) se ha dado a la quiebra arrastrada por el escándalo de una famosa red social (que todo el mundo conoce).

Lo que me sorprende (o quizás ya no), es que todo el mundo (o casi) sea capaz de compartir sus datos con empresas que en la mayoría de las veces no ha oído hablar, en las que son capaces de desnudarte por completo tu intimidad, en las que saben con quién, cuándo y cómo te relacionas de modo personal y de modo virtual, estatus social, ubicaciones y un sinfín de datos más. Cada vez que instalamos una app en el teléfono móvil, estamos dando (previo permiso que no solemos leer), acceso a micrófono, cámaras, fotos, contactos y demás. Para comprobarlo, solo hay que mirar en los permisos concedidos a las aplicaciones instaladas y podremos llegar a sorprendernos.

Este modo de desnudarnos, es a mi forma de ver muchísimo más íntimo que cualquiera de nosotros realizamos cuando practicamos el nudismo.

Lo que realmente me sorprende, y por eso esta reflexión, es que la inmensa mayoría de las personas que poseen (por ejemplo) un móvil, sean capaces de ofrecer esa intimidad para que alguien gane dinero al trabajar con sus datos y sin embargo muchas de esas personas se puedan sorprender al ver un pecho en la playa o se escandalicen por ver a un niño lactando de su madre.

No concibo esa doble moral, aunque sé que existe. Me gusta practicar el nudismo porque siento un mayor contacto con la naturaleza, que incluso andar descalzo sobre el césped mojado, siento el fluir de la energía de la tierra. Y no digo que sea real ese flujo de energía, ojo, sólo digo que es lo que yo noto (no entro si es real o placebo) y eso es algo que me hace sentir mejor, más unido y entablando una armonía cada vez mayor con ella. Y si, además, comparto esas sensaciones con alguien a quien quiero, siento que todo ello se multiplica, creando un vínculo especial con esa persona.

Volviendo al tema anterior, si alguno me pregunta si permito el acceso a las aplicaciones a todas esos datos, le responderé que sí, pero procurando darles el menor acceso posible, ya que es el precio que hoy en día uno tiene que pagar para poder estar en contacto con los demás. Alguien dijo que cuando te dan algo gratis, entonces el producto eres tú (y razón no le falta).

Y si, también me despeloto cuando puedo, aprovecho los rayos del sol y ando descalzo por casa y por el césped.

Y no, no me escandalizo al ver un pecho, un culo o un genital sin importar el sexo, ya que creo que desnudos hemos llegado a este mundo, desnudos estamos ante el mundo y desnudos marcharemos, que nuestra alma es lo único que nos acompañará al más allá (en el caso de que ese más allá exista).

Que la ropa y sus complementos lo único que crea son distinciones y marcas, aunque entiendo que tenga que existir para protegernos de los posibles peligros en los trabajos, condiciones atmosféricas y demás.

Me apetecía compartir estos pensamientos, que en mi opinión, está más que relacionado con esta forma de ver sentir la vida.

La mutación MNC

Qué mal sienta abrir la puerta de la jaula, bajarse de la rueda, hacer las maletas y huir controladamente unos días a tu paraíso particular, sin horarios y sobre todo sin ataduras físicas ni nudos de corbata, y sin ataduras psíquicas que te arrastran al abismo de pensar que estás perdiendo el tiempo con la de cosas que tienes que hacer y te hacen rodar con más fuerza si cabe.

Sienta mal porque te haces consciente de que la realidad que vives el 80% del día o no es la que más te gustaría (no digo que no me guste nada) o simplemente te has aburrido de ella. El otro 20%, el tiempo de estar con las tuyas, es el que da sentido y compensa la corbata y la rueda, porque sin ellas nada vale nada.

En ese punto me encuentro, en un momento de reflexión de cuándo darle la vuelta al asunto y cómo. No es la primera vez que me pasa y no será la última, aunque realmente creo que no llevo los genes del emprendimiento en mis células, alguno va mutando verano tras verano y me conduce a la firme idea de que no sé cómo demonios, pero me encantaría que el naturismo fuera mi forma de ganarme la vida.

Puede que al principio tuviera que hacer un mix porque los inviernos son duros y a nadie le apetece pasar frío, pero dada la patente poca oferta de centros naturistas en España (de los de verdad, nada de ocultaciones swinger – con todos mis respetos a ese otro mundo – bajo el letrero nudista), vuela constantemente en mi cabeza la de crear un espacio donde todo el mundo pueda disfrutar de algo tan maravilloso, porque sigo pensando que somos más los nudistas con motivaciones no sexuales.

Seguro que ánimos no me faltarían e incluso soci@s de empresa, todo se reduce a euros, planos, permisos, papeles, terrenos… y a la duda de si realmente sería un proyecto viable con una clientela objetivo suficiente para sobrevivir.

Tengo el palpito de que cuando una oferta así no funciona del todo, se tiende a abrir la mano a una sexualización progresiva ya que esa pulsión hace que la gente afloje el dinero y el establecimiento se llene, a lo cual me negaría, sería una decepción.

He de confesar que uno de mis miedos es comprobar qué pasa con tus aficiones cuando se transforman en trabajo, aunque creo que en ese sentido si me arriesgaría a tal evento.

Y entre ensoñaciones, reflexiones y paj….mentales, voy a ir decidiendo qué corbata me pongo mañana, ojalá algún día sea color carne y mi trabajo sea regentar un espacio de calma, tolerancia, naturaleza y energía positiva.

Apología del naturismo

Creo que según me voy haciendo mayor mi visión acerca de cómo enfrentar mi “secreto” para con el resto va cambiando. Quizás la maduración de mi yo naturista va acorde con mi asertividad y mi convicción de que lejos de hacer algo perjudicial, practico una afición que cada vez veo más positiva, y que me conecta con el mundo, con mi cuerpo y con la comunidad de las personas que piensan y actúan como yo.

Quizás las primeras veces que lo hice lo oculté, no por avergonzarme de ello, sino porque el entorno en el que me movía, los amigos que tenía desde la infancia llenos de rigideces que aún hoy conservan (aunque yo ya no les conservo a ellos), mi propia familia (a los que si conservo, pero jamás he visto nunca desnudos) … hicieron replantearme que era mejor estar callado.

Ese último punto, el de la absurda intimidad que mis padres impusieron en sus dominios, que probablemente fue la forma de expresión de la herencia educativa recibida, cuando a los padres se les llamaba de usted, creo que me marcó. El considerar que no era bueno mostrar el cuerpo desnudo, junto con los problemas físicos de mi infancia, fueron el caldo de cultivo perfecto para una especie de primavera naturista que me cambió desde dentro hacia afuera.

Aún recuerdo los comentarios vertidos por parte de ellos el día que mi entonces novia y yo decidimos pasar la tarde en la playa de los guarros (según su definición) y no con ellos y otras 3000 personas en un metro cuadrado de arena, observando y criticando las carnes fofas de los transeúntes (porque los topless eran ovacionados pero en silencio por eso de guardar las formas… ¿cómo he podido salirles tan rana en este sentido habiéndome criado en ese entorno?). La próxima vez que alguien me diga cosas como: mismos padres, misma educación y mismo entorno y cómo pueden ser tan diferentes?, intentaré recordar mi propio caso.

Hoy en día, mi mejor posición es la del equilibrio como en otras muchas cosas de la vida. No llevo una camiseta diciendo Soy Naturista, sería una locura, que por desgracia me cerraría alguna puerta aunque me abriera otras.

He de decir que en el cuerpo a cuerpo, cuando converso con personas que son conocidos y amigos, y sale el tema a relucir no me escondo, y lo trato con toda la naturalidad del mundo, quitándole la capa de hierro que generalmente le ponen encima. Es más, algún amigo pregunta y pregunta porque en el fondo le ronda la idea de romper el corsé aunque no lo confiese.

¿Quién no ha sentido una especie de satisfacción cuando abre este mundo a alguien y consigues que lo pruebe?, es como invitar a un helado a una persona que nunca probó uno; es como ayudar a descubrir una especie de paraíso a mano de todos.

Quizás si algún día ser nudista fuera tan significativo e insignificante como ser del Betis o del Sevilla, no me importaría hacer más y mejor publicidad, pero aunque hemos avanzado (es patente, poco a poco, pero la sociedad ha abierto un poco la mente…aunque nos falta muchísimo), me tendré que seguir escondiendo bajo un pseudónimo y seguiré haciendo Apología naturista desde este vuestro Blog.