Nudismo en la Garganta de los Infiernos

Barriendo para casa, hoy os hablaré de uno de esos lugares que alegran con creces las tribulaciones de un nudista mesetario y que compensan la lejanía de la playa con otro tipo de sensaciones bien diferentes pero muy satisfactorias.

Se trata de la Garganta de los Infiernos, en pleno Valle del Jerte, en el norte de la provincia de Cáceres.

Es bastante posible que conozcáis el Valle del Jerte por su emblema, el cerezo en flor, un espectáculo natural sin igual que viste cada año de blanco este profundo valle que une Plasencia con el límite de la provincia de Ávila a lo largo de unos 50 km flanqueados por las estribaciones de las sierras de Gredos y Béjar. Aquí, entre abundantes gargantas de agua transparente y verdor omnipresente incluso en verano, se desmiente, una vez más, la imagen mental de tanta gente que dibuja Extremadura como un secarral.

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La Garganta de los Infiernos -terrorífico nombre quizá para proteger el “secreto” de este bello lugar-  es afluente del río Jerte entre las poblaciones de Cabezuela del Valle y Jerte, protegida como Reserva Natural desde 1994, resume quizá como ninguna este paisaje paradisíaco vertiendo sus aguas desde las cumbres de Gredos a más de 2.000 metros de altitud, entre densos bosques de roble y castaño.

Tengo que confesar que guardo una especial relación sentimental con este paraje, ya que desde pequeño iba de acampada libre con mi familia, y fue allí donde mi hoy mujer y yo empezamos a estar juntos. En ambas épocas disfrutábamos ya del nudismo en varias de las muchas pozas, escondidas o no tanto, río arriba. Siempre tuvo un cierto ambiente hippie-montañero que lo propiciaba; aunque lo más normal es que los únicos testigos fueran algún rebaño de cabras y las rapaces sobrevolando. Hoy, en cierto modo, conserva esta esencia, aunque los itinerarios senderistas (están prohibidos los vehículos a motor excepto algunos autorizados), bien señalizados, y la justa fama que ha ido cobrando, la haya vuelto menos solitaria sobre todo en los meses de julio y agosto.

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El tramo de garganta que concentra a casi todos los excursionistas se conoce como “Los Pilones”; se trata de una serie consecutiva de grandes marmitas que las fuertes aguas del invierno y el deshielo han tallado limpiamente en el cauce de piedra granítica. Es fácil encontrar múltiples referencias en las típicas publicaciones veraniegas sobre los mejores sitios de baño de interior en España; incluso National Geografic la incluyó en 2018 en una lista mundial de “15 sorprendentes lugares donde bañarte”.

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Para llegar a Los Pilones deberás andar casi una hora, con bastante desnivel pero en un entorno fantástico, desde el Centro de Recepción de visitantes de la Reserva Natural. Sorprendentemente el “paseo” no desanima a numerosos domingueros que, sobre todo los fines de semana de verano, se atreven a subir en chancletas y con la nevera a cuestas.

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Por eso, este relativamente corto tramo de la garganta no es la mejor opción para el naturismo, al menos en temporada alta. Pero, a poco que te alejes hacia arriba o hacia abajo, es otra historia. Son muchos los “charcos” o “pozas” que no tienen nada que envidiar a Los Pilones en belleza y en transparencia de sus frías y purísimas aguas.

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Este verano hemos explorado la parte más baja (de “Los Pilones” hacia abajo), y nos ha dado grandes alegrías nudistas. Como digo, cualquier charco que os guste da la posibilidad de desnudarse sin ningún tipo de problema (algo a lo que os animamos; el “efecto contagio” funciona), pero a continuación me referiré a un par de ellos en concreto.

El de acceso más fácil (se deja el coche a unos 100 metros) es el que llaman el “Charco del Tomate”. En realidad son dos amplios y profundos charcos uno al lado del otro, con bastante sombra en las orillas. La primera vez que fuimos iba mentalizado de que tendría aguantarme con el “trapo mojado”, pero fue una agradabilísima sorpresa encontrar a un tipo desnudo y algunas chicas en topless… así que ¡miel sobre hojuelas! Éramos franca minoría entre bañadores (era fin de semana en pleno agosto), pero ¿qué  más da? Lo reclamo para el nudismo, para siempre.

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Esta es su ubicación. Tiene poca confusión posible: por la N-110, aproximadamente a 1,5 km de Cabezuela del Valle, en dirección Jerte, hay un puente moderno a la derecha tras el cual están los viales hormigonados de un proyecto de urbanización por suerte abandonado (algunas tapaderas de alcantarilla han “desaparecido”, ten cuidado para esquivarlas); al fondo a la izquierda se deja el coche casi al mismo borde de la Garganta de los Infiernos poco antes de que esta confluya con el río Jerte. Si vas con furgo o autocaravana, podrás, como nosotros, pernoctar allí mismo muy tranquilamente.

El otro sitio es el conocido como “Charco del Árbol”. Había leído unas cuantas referencias en internet que lo calificaban como naturista, pero hasta este verano no lo hemos conocido ya que su localización no estaba clara, algo que espero solucionar con este post.

No es sólo un charco (además, el árbol que le da nombre, que crecía en mitad del cauce, ha desaparecido con una de las últimas crecidas invernales, según nos dijeron) sino un tramo con varias pozas a cuál más bonita, y en el que sí es muy normal que haya otros nudistas.

Llegar no es tan complicado. Se puede subir en coche (nosotros nos atrevimos con la autocaravana, porque somos muy brutos) unos 2 km por una pista hormigonada con bastante pendiente que parte de la misma urbanización fantasma a la que me referí antes, que fue hecha para facilitar el acceso a los cultivos de cerezo (la pista comienza aquí). En el punto que os señalo aquí se deja el vehículo en un ensanchamiento del borde para continuar andando, pasando una cancela, por la pista de tierra que va bajando entre un sombrío bosque de robles y pasa por encima de un pequeño arroyo estacional que tiene el bucólico nombre de “Putopadre”.

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Apenas cinco minutos después, cerca de otro arroyo llamado Riscoencinoso, se desvía cuesta abajo, a la izquierda, un sendero más estrecho pero bastante bien marcado (creo que no tiene pérdida, es el único que veréis) hasta el mismo Charco del Árbol. Desde donde dejasteis el coche, el total a pie son unos 20 minutos, por lo que no hace falta ser muy deportista ni echarse atrás por llevar niñ@s. Encontrarlo es más fácil de lo que parece leyendo estas líneas, de verdad.

Como os decía, más que un solo charco, hay al menos cuatro (uno hacia arriba, dos hacia abajo, desde el que desemboca el sendero) en no más de 300 metros de cauce, para elegir el que más os guste. Esta creo que es su ubicación más o menos exacta.

Para los andarines, en tramos altos de la Garganta, es decir, por encima de Los Pilones, también es perfectamente posible el naturismo (a veces estaréis solos, a veces acompañados por naturistas o por textiles). Os señalo algunos buenos charcos, amplios y profundos, que conocemos: 1, 2, 3, 4, 5

Sólo queda animaros a visitar este fantástico lugar para practicar naturismo rodeados de una naturaleza bellísima e intacta. Y si queréis cualquier otro dato, ¡preguntad!

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Hematosis*: Sierra Natura

*Intercambio de gases que se produce entre el aire de los alveolos pulmonares y la sangre venosa, que pasa a ser arterial por fijación del oxígeno y eliminación del dióxido de carbono.

La contaminación, los atascos, el estrés en el trabajo, las prisas, ir corriendo a todos los lados con la sensación de no llegar nunca, el regalar los días a una causa generalmente ajena llamada puesto de trabajo… son las gotas de esa lluvia fina que nos cae y que nos va empapando de forma silente, casi imperceptiblemente, y nos va restando la energía suficiente para ser del todo felices, fin último y diría yo único que cada vida merece.

Eso era yo el viernes pasado, antes de pasar la entrada de un lugar bastante singular y alejado del mundanal ruido, y en cuya entrada se puede leer: ” construyendo libertad”

Lo primero que tus ojos reciben es la imagen del bosque, un bosque en el que existen de una forma discreta y totalmente armónica algunos edificios, los que constituyen el camping naturista. Realmente, sin grandes construcciones, posee lo imprescindible para una estancia (aseos, lavaderos e incluso barbacoa). Incluso dispone de sauna, jacuzzi y una zona común con wifi y juegos de mesa.

Como si de una señal se tratará, el primer producto que observas en la pequeña tienda situada en la propia recepción del camping, entre otros alimentos básicos (con precios nada abusivos por cierto), es un frasquito que reza: “armonizador de aura”, vaya…parece que me estuvieran esperando.

Lo primero que recibe tu persona es el “abrazo” de quien regenta esta institución de 20 años de edad, dándote la bienvenida y acompañándote, en nuestro caso, a lo que será nuestra casita los próximos 3 días:

Una auténtica preciosidad de casa de cuento, original y cuidada al detalle.

La estancia ofrece lo que posiblemente otros campings interiores, senderismo, aire limpio, sol pero con el apellido naturista en todas sus atracciones y un ambiente totalmente recomendable de relax, familiar y muy adecuado para los más pequeños.

Sin duda la estrella de la corona es la piscina a los pies del restaurante donde se sirven menús a diario únicos, reservando previamente.

Hoy domingo, después de estos días de auténtico relax, puedo decir que no existe mejor medicación para los males extendidos de la ciudad que parar el reloj poner los pies descalzos en la hierba y sumergir la cabeza en un lugar como este, donde el mayor de los ruidos es la cascada de agua armonizadora del aura.

La desconexión comienza aquí

Ese culo me suena

Ha sido una de mis lecturas del último puente, una portada así y un título tan llamativo (Ese culo me suena) no podía escapar de mi atención y es que además, es uno de los pocos relatos de ficción publicados en español y que tratan el tema nudista español con naturalidad, sin esconder historias de romances o con algún contenido erótico (Stories for Nudist about Social Nudity) entre sus líneas, con un toque de sátira humorística, por lo que primeramente me tomo la libertad de agradecer el trabajo publicado y el buen rato de lectura a su autora Piedad Santiago.

Se trata de la historia de unas vacaciones de verano de una familia textil de Jaén que se ven obligados por culpa de la crisis y el recorte de salarios, a pasar el mes de agosto en una urbanización naturista (mixta realmente) de Almería (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).

El libro se encuentra distribuido en capítulos desde que empiezan las vacaciones de Pepe e Isa con sus tres hijos hasta que regresan a casa.

Como decía es una sátira con personajes un tanto exaltados de un lado y otro (textil/nudista) lleno de situaciones y anécdotas divertidas y a su vez cotidianas del veraneo andaluz, que en realidad van conduciendo a la su protagonista por situaciones nada cómodas para ella y sus familiares.

No es mi estilo reventar finales, prefiero animar a la fácil lectura del libro, porque además es divertido, pero he de confesar que mi alma nudista deseaba otro final según resbalaban mis ojos por sus líneas …que le vamos a hacer, esperaré la segunda parte, El despertar del culo nudista ( ahí lo dejo). 😜

Comprar el libro

Las Canarias y yo

Tras unas jornadas de trabajo intensas, mañanas y casi todas las tardes, decidí hacer un Nudist break. No podía volver a casa después de casi 3 días sin haber podido pisar una playa tan emblemática como las Dunas de Maspalomas en el paraíso canario, me sentía como un pájaro en una jaula, todo el día rodeado de gente encorbatada y sonriendo para dar la mejor de sus imágenes.

Fue hace unos años y recuerdo que me encontraba alojado en un Hotel de Costa Meloneras, que es una especie de urbanización/pueblo turístico muy cercano a Maspalomas. Lo más famoso del lugar quizás sea su faro y algún hotelazo con infiniti pool que “quita er sentio”, sin embargo la playa de esa zona no era nada atractiva teniendo una joya natural como las dunas a unos metros de distancia.

Tenía perfectamente claro que tarde o temprano tendría que dar esquinazo a mis compañeras de trabajo, porque como en otras muchas ocasiones este tipo de escapadas son bajo el régimen de libertad vigilada, y sería la única forma de disfrutar del lugar como mejor se hacerlo, al natural y sin temor a ser pillado.

Se me ocurrió darme a la fuga y alejarme de una compañía donde no sería bien recibida mi pasión nudista, declinando la invitación a comer fuera de la ciudad que la organización tenía prevista para ese día en Puerto Mogan (la Venecia canaria, muy recomendable de visitar donde se come un pescado buenísimo como pude comprobar años después).

Era un gran plan digno de los más prestigiosos escapistas, 50 personas conocidas metidas en un bus comiendo en un restaurante muy alejado de la playa, entre ellas mis compañeras de empresa, así que me hice un poco el muerto para poder quedarme sólo minimizando el riesgo de que alguien me viera desnudo a la más mínima expresión.

Sin embargo mi estrategia se vio truncada porque no permitieron en absoluto que me quedara como un náufrago en una isla desierta, nunca pensé que me tuvieran ese afecto tan incondicional…qué asquito…así que decidieron unirse a mi tarde de relax.

Fue uno de esos momentos en los que tienes que decidir qué hacer: ser coherente y asertivo? Hacerte más el muerto si cabe? Disimular e inventarte algo para zafarte?… los que me conocen saben que debería nacer de nuevo para ser diferente, fui asertivo (vainilla): “mirad, es que no puedo venir aquí y no pisar la arena, va en contra de mi religión, me voy a la playa; me encuentro bien de salud pero no sabía qué excusa poner para librarme de la excursión”…así que ya éramos tres los prófugos.

Cuando voy a un lugar desconocido procuro informarme de dónde se puede hacer nudismo con antelación y si las condiciones climatológicas serán adecuadas, esta vez no iba a ser menos.

Hice una pequeña mochila con crema, agua, toalla y algo de fruta y comenzamos a caminar en dirección Maspalomas.

Al principio cruzas una zona comercial, una especie de paseo marítimo muy para guiris ( hay que hacérselo ver este tipo de sitios en Canarias en general, todo muy pastiche) y después pasamos a pie de playa. Estuvimos andando bastantes metros hasta que de pronto se despejó la zona textil de una forma gradual, y empezaron los primeros desnudos.

Ellas hubieran querido parar mucho antes pero yo insistí en ir un poco más adelante hasta asegurarme el territorio.

Cómo es de imaginar, estaba sembrado de dudas en esos momentos. No sabía qué hacer porque me exponía a algo desconocido para mí, me preocupaban las consecuencias futuras que podría tener mi atrevimiento y me jodían las inmediatas de mi no atrevimiento.

Nos aposentamos en una segunda línea, estiramos cada uno nuestra toalla, y nos quedamos en bañador. Para variar empezamos a hablar de trabajo (cómo he cambiado en eso también, hoy en día habría cortado la conversación). El calor comenzaba a apretar y apetecía baño. De pronto una de ellas hizo un comentario del tipo no sabía que esta playa era nudista.

Fue como el pistoletazo de salida en una carrera, sin apenas filtro contesté “si, lo es, y yo también, así que si no os incomoda mucho me voy a quitar el bañador de mierda y me voy a ir al agua porque no lo soporto más”…se quedaron pálidas aunque la respuesta fue en resorte también : “claro, sin problema”, así que procedí a despojarme de mi ropa.

Es curioso como cambia la forma de relacionarnos o de conversar con esa indumentaria, creo que en el fondo estaban incómodas y se las veía “preocupadas” por no lanzar su vista hacia las zonas que estaban ocultas tan solo minutos antes.

En un momento determinado me levante y me fui al agua, a refrescarme. Desde el agua si pude comprobar que me estaban observando aunque realmente no le di mayor importancia porque me preció una reacción normal y respetuosa.

A estas alturas faltaría desvelar qué pasó con ellas? Se animaron?…ciertamente conmigo delante no, aunque estoy convencido que si les picó el mosquito de la curiosidad.

Y así, de esta forma, pasamos la tarde hasta que tocó regresar.

La mañana del lunes siguiente a todo esto, la relación siguió siendo de lo más normal, aunque me atrevería a decir que estrechamos lazos.

Han pasado años de esto, no somos lo mismo, y ni siquiera trabajamos juntos ya, pero para mi supuso un refuerzo en mis convicciones y una demostración de que la tolerancia y el respeto es la mejor fórmula de convivencia. De otra forma me sirvió como precedente para situaciones similares que sucedieron en el futuro, pero eso es otra historia.

La Pedriza naturista

Podría comenzar esta entrada con el final: “a falta de que alguien indique lo contrario, tengo la sensación de que hemos perdido La Pedriza como lugar naturista de interior”.

Hará casi 10 años que descubrimos La Pedriza como lugar naturista cerca de casa. Fue en el 2008, en medio de un bajón terrible anímico por el fin de la época de vacaciones y el tsunami laboral en el que me vi envuelto (con los años he aprendido muchas cosas, entre otras a tomarme la vida con más calma…total nadie sobrevive a ella).

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Me empeñé en volver a cargar las pilas conectando mis sentidos con la naturaleza sin ropa, y mi inigualable chica, a la cual sigo adorando y le debo lo que soy,  puso todo de su parte para que así fuera.

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Recuerdo el día como si fuera ayer, llegamos a Manzanares El Real, atravesamos la barrera en nuestro propio coche y llegamos al aparcamiento. Desde allí mochila al hombro remontamos el río por la ladera hasta llegar a la Charca Verde. En este punto era donde más gente concentrada había; a partir de aquí seguimos remontando hacia arriba, y ya si comenzamos a ver gente desnuda disfrutando de las múltiples pozas.

Iba informado y sabía que un poco más adelante existían unas pozas de uso nudista “oficioso” así que nos dirigimos allí. Agua fría, pero un entorno más que bonito y cercano…una pasada en pocas palabras. Una de las cosas de la que mejor recuerdo tengo es el olor del sitio, a vegetación, pinos, agua….

Había poca gente, quizás una pareja más y algún hombre solo, cada uno a su aire. Nada de familias con niños otra vez, claro que por aquel entonces éramos dos.

Puede que lo más molesto fueran 3 chicos que vinieron a preguntarnos por rutas (totalmente vestidos y con miradilla sucia …fue breve).

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Recuerdo que algunas de las piedras resbalaban y las usamos de tobogán, muy divertido. Por un día salí de debajo del nublado en el que estaba inmerso.

El camino de vuelta al coche fue agradable, nos encontramos con la otra pareja con la que habíamos compartido las pozas, nos saludamos de forma cordial y regresamos a casa con la intención firme de volver alguna otra vez.

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Hoy en día, el baño está prohibido, gracias a la masificación y a la poca conciencia de muchos de los que casi han destruido el entorno. La entrada es restringida a un número de coches aunque se puede seguir haciendo mediante lanzadera desde el pueblo.

No se si alguien ha vuelto hace poco allí a hacer nudismo y puede actualizar la información acerca de qué tal está la zona; nosotros desgraciadamente no volvimos por varios motivos, quizás no sea adecuada la paliza andando para las pequeñas, y cuando han querido crecer el uso de La Pedriza ha quedado muy restringido (diles que no se pueden meter en el agua….si tienes valor).

El respeto a la naturaleza sigue siendo una asignatura pendiente en Madrid y en general en esos entornos naturales plagados de “domingueros” (cuya denominación creo que excede el mero hecho de tomarse el domingo libre para ir al campo, creo que engloba una forma de comportamiento). Ojalá algún día aprendamos la lección o incluso podamos enmendar el daño causado, y podamos disfrutar de nuevo de ese entorno.

Volver a Almanat

Hoy en mi pequeña ciudad de interior hace frío, viento, lluvia, y una luz gris y tristona que hace difícil recordar que, ocho días atrás, estábamos tomando el sol de primavera, benéfico y amable, y despertando a nuestros cuerpos desnudos del letargo invernal, como los árboles. No sé que dirá la ciencia, pero personalmente estoy seguro que las personas también nos alimentamos con fotosíntesis.

La meteorología era incierta para la Semana Santa, y pospusimos la elección del destino hasta el último momento (ventaja grande de llevar la casita con ruedas: puedes decidir adónde ir incluso en la rotonda de salida). Y fuimos a Almanat.

Tan sólo habíamos estado allí acampados en una ocasión antes; en la playa de Almayate, a pasar el día, un par de veces más. Hace ya nueve años (¡9!), también en Semana Santa, padres primerizos con un bebé de justo un año que no nos permitía más momentos de relajación que sus cortas siestas. Y la experiencia, sin ser mala, no llegó a gustarnos por diversos factores.

Ahora, con un tiempo más que aceptable para la época del año, con dos hijos mucho más autosuficientes, y habiendo estado en más campings naturistas, podemos seguramente opinar sobre Almanat con mejores elementos de juicio.

Como todo, tiene su cara y su cruz.

Factores muy positivos son:

  • La situación justo al borde de una bastante amplia playa naturista, con acceso directo desde el camping. Sin ser una playa para “echar cohetes”, la encontramos más agradable de como la recordábamos: bastante arena (oscura) mezclada con grava, agua razonablemente transparente, tranquilidad y limpieza.

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  • Por supuesto, el clima: temperaturas relativamente suaves a lo largo de todo el año y muchos días de sol.
  • Personal abundante, diligente y cordial.
  • Limpieza escrupulosa de las parcelas, servicios y zonas comunes.
  • La piscina cubierta y climatizada para cuando hace fresco. La piscina al aire libre es grande.
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  • Hay zonas bastante amplias y con césped con pistas deportivas, juegos infantiles, barbacoas…
  • Ambiente muy tranquilo y respetuoso, al menos en esta época. Muy llamativo que el camping (repleto) estuviese habitado en un 90% por jubilados, algunos muy mayores, llegados para invernar desde el norte de europa. Suponemos que en verano esto cambiará sustancialmente. ¡Ah! Y un camping sin ninguna tienda de campaña: autocaravanas, campers y caravanas).
  • Los bungalows, aunque no nos alojamos en ninguno, tenían una pinta estupenda, muchos incluso con una moderna terraza sobre la cubierta para desayunar, tomar el sol… photo_2018-04-09_13-35-29.jpg
  • Bastante sombra para el verano.
  • Había un solarium de césped bien cuidado justo a la salida hacia la playa, estupendo por si en esta sopla el viento.
  • No obligan a los niños y adolescentes (hasta los 16 años) a estar desnudos, pero la mayoría lo está.
  • Precios muy contenidos, en comparación con otros campings naturistas, al menos fuera del verano.
  • Da la impresión de estar muy bien gestionado, sacando el máximo partido a las instalaciones, dentro de sus limitaciones inevitables, con mucha profesionalidad.

Cosas que nos gustaron menos:

  • Las parcelas. Nos parece lo más importante sentirte bien en el lugar donde pasas tiempo. Sin ser pequeñas, nos daban impresión de estar algo encerrados por los altos setos que las delimitan. El suelo es de gravilla fina, nada de césped o tierra vegetal.modelos-almanat-107-1400x933
  • La disposición: son largas calles rectas con parcelas en batería, que daban sensación de colmena, no agradables para pasear. photo_2018-04-09_13-35-29 (2)
  • El horario de la piscina cubierta es muy limitado, así como su aforo. La piscina al aire libre no tiene césped, aunque sí tumbonas y enlosado amplio.
  • El supermercado es muy limitado, no tiene nada de alimentos frescos, aunque sus precios no son muy altos. Suponemos que en verano habrá más cosas.
  • Algún que otro “merodeador de las dunas” y parejitas fogosas, aunque en discreta lejanía.

En conclusión, estamos contentos con nuestro regreso a Almanat. Acertamos con el destino (posiblemente de lo más afortunado meteorológicamente en esos días) y pudimos inaugurar la temporada naturista tal como deseábamos. Sigue sin ser nuestro camping favorito, pero posiblemente volvamos.

Calas de Almeria

Sin duda la costa de Almeria es uno de los paraísos para los nudistas en Europa, no obstante allí está una de las mecas del naturismo europeo, Vera, pero si lo que te gusta es descubrir calas poco concurridas y poder disfrutar de ellas de la forma más provechosa, te recomiendo la siguiente guía de la mano de Mario Sanz Cruz, gran conocedor del levante almeriense:

Magnífico cuaderno que nos traslada a cada uno de los rincones de la costa, algunos tan sumamente exclusivos que tan solo caben unos pocos bañistas.

Es una guía perfectamente bien documentada con fotografías a color y repleta de consejos y datos históricos y curiosidades, incluyendo anotaciones específicas relacionadas con el uso nudista de algunas de las calas (muchas).

Uno de los mejores consejos que se repiten en la guía es el de visitar la costa fuera de los periodos vacacionales para huir de la masificación y poder disfrutar de las calas en estado puro.

A destacar el mensaje de su autor, en el que esgrime la responsabilidad de cada uno de los turistas para que mantengamos intacta la joya ecológica que la costa supone.

El pantano de San Juan

La oferta para nudistas de interior es bastante escasa en nuestro país como ya hemos apuntado en alguna otra entrada (El difícil nudismo mesetario), sorprende que un tipo de turismo que mueve miles de personas cada época de vacaciones, sólo disponga de reductos minúsculos y poco cuidados.

En Madrid, uno de los pocos sitios que se salva de esta desidia es el Pantano de San Juan, uno de los embalses emblemáticos de la comunidad próximo a la localidad de San Martín de Valdeiglesias, que dispone de una playa nudista. (Zonas de Madrid)

He de confesar que sólo hemos estado una vez, y por lo tanto la conclusión a la que haya podido llegar puede estar sesgada por falta de mayor número de experiencias. De las 5 estrellitas quizás le otorgaría 3:

1. El camino de ida es bueno hasta que sales del asfalto y te adentras por la pista forestal. Si tienes un coche bajo o poco preparado para ese tipo de caminos quizás tengas que dar la vuelta. Desconozco si ese camino sufre algún tipo de rehabilitación pero teniendo en cuenta las lluvias de este año, yo lo valoraría.

2. Desde el aparcamiento hasta la playa hay una senda foresteral (pendiente abajo) que a mi personalmente me gustó, me llamaron la atención los carteles donde se te anima a ser respetuoso y limpio con la playa a la que vas ( son de una asociación nudista de Madrid), un 10 por ellos. Recuerda que todo lo que baja tiene que subir, haces pierna.

3. La cala en la que estuvimos ( pienso que la principal porque hay varias aledañas) es de arena, de unos 100 metros, y la entrada al agua es suave. Bastante bonita, y el agua limpia, hay que tener en cuenta que es un pantano y no el caribe.

4. A lo largo del día hubo de todo, al principio solos con algún bañista próximo (amables como suele ser la norma), mas tarde parejas, chicos solos…y un mirón con pocos escrúpulos ( como suele ser la norma). En general la gente muy respetuosa aunque el nudismo no era del 100%, y si, hay cancaneo en el camino, pero lo cierto es que a mi no me molestó, no es que esté de acuerdo obviamente (baja estrellitas) pero no fue algo que preocupara.

5. Es cierto que pasan kayak cerca, y ya que están pues miran a ver como son los seres humanos sin ropa. Curiosamente algunos se animaron y llegaron hasta la orilla a despelotarse también, pero en general restan encanto al sitio.

6. No encontramos familias, nosotros fuimos con niños y es de agradecer cuando hay más en la playa porque ellos lo pasan en grande y nosotros descansamos un poco (egoístamente hablando), aunque creo que si puede ser considerada apta para ellos, así que animo a todos los que estéis pensando en ir esta temporada (cuantas más familias más apta para ellas).

En general, y teniendo en cuenta que la oferta en Madrid es bastante limitada, nos gustó y probablemente repetiremos.