Volver a Almanat

Hoy en mi pequeña ciudad de interior hace frío, viento, lluvia, y una luz gris y tristona que hace difícil recordar que, ocho días atrás, estábamos tomando el sol de primavera, benéfico y amable, y despertando a nuestros cuerpos desnudos del letargo invernal, como los árboles. No sé que dirá la ciencia, pero personalmente estoy seguro que las personas también nos alimentamos con fotosíntesis.

La meteorología era incierta para la Semana Santa, y pospusimos la elección del destino hasta el último momento (ventaja grande de llevar la casita con ruedas: puedes decidir adónde ir incluso en la rotonda de salida). Y fuimos a Almanat.

Tan sólo habíamos estado allí acampados en una ocasión antes; en la playa de Almayate, a pasar el día, un par de veces más. Hace ya nueve años (¡9!), también en Semana Santa, padres primerizos con un bebé de justo un año que no nos permitía más momentos de relajación que sus cortas siestas. Y la experiencia, sin ser mala, no llegó a gustarnos por diversos factores.

Ahora, con un tiempo más que aceptable para la época del año, con dos hijos mucho más autosuficientes, y habiendo estado en más campings naturistas, podemos seguramente opinar sobre Almanat con mejores elementos de juicio.

Como todo, tiene su cara y su cruz.

Factores muy positivos son:

  • La situación justo al borde de una bastante amplia playa naturista, con acceso directo desde el camping. Sin ser una playa para “echar cohetes”, la encontramos más agradable de como la recordábamos: bastante arena (oscura) mezclada con grava, agua razonablemente transparente, tranquilidad y limpieza.

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  • Por supuesto, el clima: temperaturas relativamente suaves a lo largo de todo el año y muchos días de sol.
  • Personal abundante, diligente y cordial.
  • Limpieza escrupulosa de las parcelas, servicios y zonas comunes.
  • La piscina cubierta y climatizada para cuando hace fresco. La piscina al aire libre es grande.
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  • Hay zonas bastante amplias y con césped con pistas deportivas, juegos infantiles, barbacoas…
  • Ambiente muy tranquilo y respetuoso, al menos en esta época. Muy llamativo que el camping (repleto) estuviese habitado en un 90% por jubilados, algunos muy mayores, llegados para invernar desde el norte de europa. Suponemos que en verano esto cambiará sustancialmente. ¡Ah! Y un camping sin ninguna tienda de campaña: autocaravanas, campers y caravanas).
  • Los bungalows, aunque no nos alojamos en ninguno, tenían una pinta estupenda, muchos incluso con una moderna terraza sobre la cubierta para desayunar, tomar el sol… photo_2018-04-09_13-35-29.jpg
  • Bastante sombra para el verano.
  • Había un solarium de césped bien cuidado justo a la salida hacia la playa, estupendo por si en esta sopla el viento.
  • No obligan a los niños y adolescentes (hasta los 16 años) a estar desnudos, pero la mayoría lo está.
  • Precios muy contenidos, en comparación con otros campings naturistas, al menos fuera del verano.
  • Da la impresión de estar muy bien gestionado, sacando el máximo partido a las instalaciones, dentro de sus limitaciones inevitables, con mucha profesionalidad.

Cosas que nos gustaron menos:

  • Las parcelas. Nos parece lo más importante sentirte bien en el lugar donde pasas tiempo. Sin ser pequeñas, nos daban impresión de estar algo encerrados por los altos setos que las delimitan. El suelo es de gravilla fina, nada de césped o tierra vegetal.modelos-almanat-107-1400x933
  • La disposición: son largas calles rectas con parcelas en batería, que daban sensación de colmena, no agradables para pasear. photo_2018-04-09_13-35-29 (2)
  • El horario de la piscina cubierta es muy limitado, así como su aforo. La piscina al aire libre no tiene césped, aunque sí tumbonas y enlosado amplio.
  • El supermercado es muy limitado, no tiene nada de alimentos frescos, aunque sus precios no son muy altos. Suponemos que en verano habrá más cosas.
  • Algún que otro “merodeador de las dunas” y parejitas fogosas, aunque en discreta lejanía.

En conclusión, estamos contentos con nuestro regreso a Almanat. Acertamos con el destino (posiblemente de lo más afortunado meteorológicamente en esos días) y pudimos inaugurar la temporada naturista tal como deseábamos. Sigue sin ser nuestro camping favorito, pero posiblemente volvamos.

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Postureo por poderes

Qué sería de este mundo sin el postureo, sin querer aparentar o mostrar de todas las formas posibles que te sientes más que nadie? Tus hijos son los más listos, los más altos y los más rubios, saben idiomas y han viajado por todo el mundo cuando no sabían aún si avión se escribía con “v” o con “b”.

Supongo que el postureo de padre orgulloso de su infante (en el sentido más borbónico de la palabra…porque desengañemonos, hay gente que en lugar de hij@s tienen herederos a la corona), es otra de las múltiples formas de expresar que están por encima del resto, y de ti pobre ignorante, cuando te empeñas en que tus hij@s sean felices haciendo cosas que les corresponden a su edad.

He de confesar que en un momento de flaqueza se abrió en mi mente la reflexión de si estoy haciendo lo correcto con ellas. En lugar de llevarlas de veraneo a un sitio que no entiendan ni papa o a un campamento de matemáticas para pequeños Einsteins, les llevo a corretear en pelotas por un campamento, pero de gente desnuda. Así que como dinámica autoevaluativa jugamos a que me escribiera en un trozo de papel cómo serían sus vacaciones ideales. Para mi sorpresa, describió a la perfección el día de playa de ayer, incluyendo el senderismo con su padre, pero con la única objeción de que hubiera más niños de su edad para jugar todo el rato.

Querido Padre Monarca, espero que tus infant@s lleguen un día a dominar el planeta y que eso os haga muy felices, yo me seguiré quedando a pie de arena de playa en bolas, por muy “cutre” que te resulte, haciendo las cosas que nos siguen haciendo felices.

Mirones

En un ejercicio de contorsionismo y tapándome la nariz, he decidido armarme de imaginación y enumerar las 10 ventajas de ser un auténtico mirón de playa:

1. Es legal, nadie puede expulsarte de un lugar público por mirar, así que lo único que necesitas es tener buena vista.

2. Es gratis, en principio no se necesita nada más que una gorra para la cabeza ( a ser posible la que te regalaron en el estanco en 1980, búscala en el cajón de los calcetines).

3. Para realizar este deporte no es necesario estar en forma, es mas, un buen mirón que se precie suele cosechar una buena barriga (será útil para el cuerpo a tierra).

4. No obstante puedes aprovechar para hacer ejercicio. Los absurdos paseos por la orilla te ayudarán con esas calorías de mas. Ten la precaución de dar paseos de subida y bajada ( para ejercitar el cuello en ambas direcciones y no sufrir torticolis).

5. No necesitas amigos para ser mirón, no tienes que cultivar ningún tipo de don de gentes.

6. No es necesario usar protector solar. El mirón ibérico es de tonos rojizos.

7. Vas a ver gran variedad de “titis” ( término muy de mirón playero) en pelotas sin pagar consumiciones o sin tener que meter monedas para que se abra la persianita.

8. Te puedes llevar un recuerdo más allá de lo que te quede impregnado en la retina. Hoy en día todos llevamos una cámara de fotos encima con la que disparar de forma inadvertida a la víctima.

9. Si quieres jugar un partido de dobles solo necesitarás llevarte a tu cuñado, la única salvedad es que a esta disciplina la llamaremos “cuñading“.

10. Y por último, y solo para los mas atrevidos, puedes ofrecer tus encantos sexuales a las víctimas más cercanas, solo debes menearte “la sardina” y ofrecerle el regalo con el que Dios te dotó a la mujer/ pareja más próxima (aunque para este entonces puedes haberte llevado un par de hostias ya).

Cuando lees todo junto te recorren varios sentimientos por la meninge, una mezcla de mala leche, rabia pero sobre todo pena….ya no regalan gorras en los estancos como antaño.

El difícil nudismo mesetario

Nosotros vivimos en una ciudad de interior, Cáceres, más bien pequeña. La playa más cercana está a unos 350 km. No hay asociaciones naturistas, ni piscinas, ni spas, ni lugares al aire libre reconocidos como tales (siempre puedes empeñarte en esconderte en un recóndito rincón en algún pantano o río, pero no entiendo del todo eso como nudismo). Como novedad “exótica”, hace pocos años abrió a menos de media hora de aquí un pequeño camping naturista llamado Las Grullas, que no conocemos puesto que no admiten niños (parece estar orientado a jubilados nórdicos que vienen a invernar a estas tierras, como las mismas grullas).

No es un tema “sobre el que se hable”. No creo que por tabú, sino porque, simplemente, es un entorno, en fin, poco propicio para eso que la Federación Internacional de Naturismo define como la “práctica del desnudo en común”. Buena parte de nuestros familiares y amigos saben que vamos a menudo a playas nudistas, algunos, incluso, que vamos cuando podemos a centros naturistas (esto es algo más difícil de encajar, quizá). Pocas veces se nos ha dado la oportunidad de ir acompañados y es algo que, sinceramente, nos gustaría.

Y sin embargo, unas cuantas veces nos hemos encontrado con paisanos, a veces conocidos, otras no, en playas, campings y urbanizaciones. ¡A cientos de kilómetros de nuestra ciudad!

Y sin embargo, en una rápida zambullida en Google sobre nudismo en Extremadura, se percibe curiosidad, gente que de manera aparentemente sana querría saber de lugares y gente con quién practicarlo.

Algo falla, y posiblemente sea la comunicación, el pudor a hablar abiertamente de algo que quizá no es tan minoritario como creemos.

¿Cómo creéis que podríamos solucionar esto? ¿Cómo vivís el nudismo en vuestro entorno habitual?