Postureo por poderes

Qué sería de este mundo sin el postureo, sin querer aparentar o mostrar de todas las formas posibles que te sientes más que nadie? Tus hijos son los más listos, los más altos y los más rubios, saben idiomas y han viajado por todo el mundo cuando no sabían aún si avión se escribía con “v” o con “b”.

Supongo que el postureo de padre orgulloso de su infante (en el sentido más borbónico de la palabra…porque desengañemonos, hay gente que en lugar de hij@s tienen herederos a la corona), es otra de las múltiples formas de expresar que están por encima del resto, y de ti pobre ignorante, cuando te empeñas en que tus hij@s sean felices haciendo cosas que les corresponden a su edad.

He de confesar que en un momento de flaqueza se abrió en mi mente la reflexión de si estoy haciendo lo correcto con ellas. En lugar de llevarlas de veraneo a un sitio que no entiendan ni papa o a un campamento de matemáticas para pequeños Einsteins, les llevo a corretear en pelotas por un campamento, pero de gente desnuda. Así que como dinámica autoevaluativa jugamos a que me escribiera en un trozo de papel cómo serían sus vacaciones ideales. Para mi sorpresa, describió a la perfección el día de playa de ayer, incluyendo el senderismo con su padre, pero con la única objeción de que hubiera más niños de su edad para jugar todo el rato.

Querido Padre Monarca, espero que tus infant@s lleguen un día a dominar el planeta y que eso os haga muy felices, yo me seguiré quedando a pie de arena de playa en bolas, por muy “cutre” que te resulte, haciendo las cosas que nos siguen haciendo felices.

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Mirones

En un ejercicio de contorsionismo y tapándome la nariz, he decidido armarme de imaginación y enumerar las 10 ventajas de ser un auténtico mirón de playa:

1. Es legal, nadie puede expulsarte de un lugar público por mirar, así que lo único que necesitas es tener buena vista.

2. Es gratis, en principio no se necesita nada más que una gorra para la cabeza ( a ser posible la que te regalaron en el estanco en 1980, búscala en el cajón de los calcetines).

3. Para realizar este deporte no es necesario estar en forma, es mas, un buen mirón que se precie suele cosechar una buena barriga (será útil para el cuerpo a tierra).

4. No obstante puedes aprovechar para hacer ejercicio. Los absurdos paseos por la orilla te ayudarán con esas calorías de mas. Ten la precaución de dar paseos de subida y bajada ( para ejercitar el cuello en ambas direcciones y no sufrir torticolis).

5. No necesitas amigos para ser mirón, no tienes que cultivar ningún tipo de don de gentes.

6. No es necesario usar protector solar. El mirón ibérico es de tonos rojizos.

7. Vas a ver gran variedad de “titis” ( término muy de mirón playero) en pelotas sin pagar consumiciones o sin tener que meter monedas para que se abra la persianita.

8. Te puedes llevar un recuerdo más allá de lo que te quede impregnado en la retina. Hoy en día todos llevamos una cámara de fotos encima con la que disparar de forma inadvertida a la víctima.

9. Si quieres jugar un partido de dobles solo necesitarás llevarte a tu cuñado, la única salvedad es que a esta disciplina la llamaremos “cuñading“.

10. Y por último, y solo para los mas atrevidos, puedes ofrecer tus encantos sexuales a las víctimas más cercanas, solo debes menearte “la sardina” y ofrecerle el regalo con el que Dios te dotó a la mujer/ pareja más próxima (aunque para este entonces puedes haberte llevado un par de hostias ya).

Cuando lees todo junto te recorren varios sentimientos por la meninge, una mezcla de mala leche, rabia pero sobre todo pena….ya no regalan gorras en los estancos como antaño.

El difícil nudismo mesetario

Nosotros vivimos en una ciudad de interior, Cáceres, más bien pequeña. La playa más cercana está a unos 350 km. No hay asociaciones naturistas, ni piscinas, ni spas, ni lugares al aire libre reconocidos como tales (siempre puedes empeñarte en esconderte en un recóndito rincón en algún pantano o río, pero no entiendo del todo eso como nudismo). Como novedad “exótica”, hace pocos años abrió a menos de media hora de aquí un pequeño camping naturista llamado Las Grullas, que no conocemos puesto que no admiten niños (parece estar orientado a jubilados nórdicos que vienen a invernar a estas tierras, como las mismas grullas).

No es un tema “sobre el que se hable”. No creo que por tabú, sino porque, simplemente, es un entorno, en fin, poco propicio para eso que la Federación Internacional de Naturismo define como la “práctica del desnudo en común”. Buena parte de nuestros familiares y amigos saben que vamos a menudo a playas nudistas, algunos, incluso, que vamos cuando podemos a centros naturistas (esto es algo más difícil de encajar, quizá). Pocas veces se nos ha dado la oportunidad de ir acompañados y es algo que, sinceramente, nos gustaría.

Y sin embargo, unas cuantas veces nos hemos encontrado con paisanos, a veces conocidos, otras no, en playas, campings y urbanizaciones. ¡A cientos de kilómetros de nuestra ciudad!

Y sin embargo, en una rápida zambullida en Google sobre nudismo en Extremadura, se percibe curiosidad, gente que de manera aparentemente sana querría saber de lugares y gente con quién practicarlo.

Algo falla, y posiblemente sea la comunicación, el pudor a hablar abiertamente de algo que quizá no es tan minoritario como creemos.

¿Cómo creéis que podríamos solucionar esto? ¿Cómo vivís el nudismo en vuestro entorno habitual?

El pervertido nudista soltero

Vaya por delante que si montara una sombrerería nacerían los niños sin cabeza, vamos que siempre he tenido mala suerte, pero no se si será casualidad o no que esto que voy a contar me ha pasado más de una vez.

Cuando he tenido pareja siempre me he adaptado a sus preferencias: playa nudista si ella no le importaba quitarse el bikini o playa textil si por el contrario era más pudorosa. Pero ahora que por suerte o por desgracia, llevo un tiempo sin pareja, no he querido dejar de hacer una de las cosas que más me gusta en la vida que es tomar el sol en la playa, tirado en una toalla, con el traje de Adán puesto.

Cuento la última. LLegué a una de las calas gaditanas que frecuento dispuesto a tal  fin. Hacía un sol de justicia y estaba deseando de darme un baño para refrescarme. Pues al bajar las escaleras veo que en esta cala bastante pequeña había ya instaladas dos parejas y una familia de 4. Coloque mi toalla en el único hueco que había junto a las dos parejas. Entonces al incorporame de colocar la toalla me di cuenta de que el resto de personas allí reunidas tenían su vista puesta en mi y no de forma amistosa y pense: ya se me olvidó quitarme el bañador nada mas pisar la arena y se piensan que soy un mirón. Pero cual fué mi sorpresa cuando al mirar para abajo pude ver que si me lo había quitado. ¿Entonces? ¿Qué miraban todos de esa manera?

Gracias a sus comentarios hechos con voz lo suficientemente alta para que yo los oyera pude salir de dudas:

  • ¿Qué hace aquí ese sólo? ¿A ponerse las botas mirando?
  • Ya tenemos mirón.
  • Vamonos Manuel que no me gusta ese tío solo aquí con los niños

Me entró tal agobio que cogí mis cosas y me marché. Desde entonces no he pisado sin la compañía de alguien más ninguna playa de las que nos gustan tanto por su libertad.

Y yo me pregunto: ¿esto es normal? Ya se que hay mucho pervertido por ahí suelto y que si tengo que pegarle con la sombrilla a uno en al cabeza se lo pego, pero esos, al menos yo, se ven venir de lejos. ¿No tenemos derecho las personas solteras a disfrutar de estos lugares sin que se nos etiquete? Espero vuestras respuestas.