Esperando un por qué?

Cuando un buen amigo te dice: “puedo entender que te guste bañarte desnudo, te seques y te vistas, pero no puedo comprender que a la gente le guste vivir desnuda! Ir a comprar, cocinar, incluso trabajar un huerto desnudo….eso es una cerdada!!!! Y los que lo hacen unos putos cerdos”.

Y tu amablemente contestas: ” pues siento tener que decirte que tienes un puto cerdo delante, porque estoy desnudo siempre que puedo, me siento feliz así y no me considero tal animal”… se hace un silencio difícil de romper.

Puede que para quien no haya probado la letra “A”, entender qué tienen de atractivo las letras “B,C,D…” pueda inducir una especie de ictus en la corteza cerebral donde reside su “moral textil”.

Estoy casi convencido de que es vano dar explicaciones, pero no decaigo y vuelvo a pronunciar el discurso, y así hasta mil veces: “al otro lado de la barrera del centro naturista “x” que tú imaginas, donde todos son unos cerdos de acuerdo a tu propia creencia, hay gente tan normal y tan rara como en el lado en el que habitas. Hay gente que trabaja igual que tu, personas que se dedican a cuidar sus casas, sus hijos, sus mayores, gente de toda clase y género y no son más ni menos cerdos que tú”.

Los argumentos a veces no son suficientes, explicar hasta la saciedad que la sensación de libertad es lo que mayoritariamente nos mueve no sirve de nada…así que intentas indagar con mayor profundidad en el asunto, en la meninge del amigo: “me puedes explicar exactamente por qué soy uno de esos cerdos?”….

La respuesta más elaborada es porque sudamos (gran noticia, los textiles no sudan en verano y no se cuecen en sus propios fluidos) y nos cuelgan las cosas (a ellos no les cuelga nada). Lo más parecido a una forma humana que no le cuelga nada y no transpira por la piel en forma de sudor que conozco son los Playmobil…y luego los raros somos nosotros. Además hablamos e interactuamos desnudos como si nada (imagínate aquí el emoticono del mono tapándose los ojos, como expresión de la más absoluta incredulidad a lo que estás oyendo).

Nuevamente de nada sirve explicar la regulación térmica del cuerpo cuando estás desnudo, el efecto de la gravedad sobre la arquitectura humana y que somos seres sociales aún cuando no nos cubre la ropa…invento este el de la ropa que tampoco tiene tantos miles de años en proporción a la existencia del homo sapiens sapiens.

Preocupante! A que sí?…si esto es lo que dicen los amigos de ti, qué pensarán los enemigos?…..aún así prefiero ser un cerdo sapiens sapiens que renunciar a vivir desnudo, quedándome con lo positivo. Mi pretensión no ha sido nunca convencer a nadie, simplemente informar a quienes bien por ignorancia o por timidez no se atreven a conocer de cerca al enemigo.

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Oye Siri!

Si dijera que nunca me rondó por la cabeza la idea mentiría como un bellaco, siempre lo vi como un quizás algún día me atreva, y ese día llegó como por casualidad buscada.

Con frecuencia me he quedado embobado mirando imágenes por internet de gente pintada y es alucinante las obras de arte que se pueden llegar a crear con unos pinceles, pinturas y un lienzo de piel desnuda.

Quizás lo que las imágenes no muestren sea lo más importante, las sensaciones.

Como todo que sucede por primera vez viene impregnado de cierta sensación de nervios, de cierta curiosidad que te va arrastrando.

Todo sucedió una tarde de agosto, en un entorno favorable y naturista como no podía ser de otra manera, y en el contexto de una fiesta body paint, debutar a lo grande diría yo.

Las artistas y artifices de todo esperaban voluntari@s para ejercer de lienzo, pero la cosa estaba muy parada. Yo me acerqué tímidamente pareo enrollado a la cintura y como el que va a hacer un favor dije: “nada, si no viene nadie me ofrezco voluntario”…cuando en realidad mi mente decía “por favor elígeme a mí!”.

Suerte la mía, fui elegido y la primera pregunta fue…qué me pinto? Así que como llevo un millenial en lo hondo de mi ser le pregunté a Siri: ” oye Siri, ….tilin: guerrero egipcio”.

Nunca pensé que disfrutaría tanto mientras estaba siendo pintado. Comenzamos por lo más evidente, la cara, los hombros, brazos…y dado el grupo de curios@s que se acercaban a ver la ejecución de la obra, supuse que estaba quedando al menos tan bien como intención le estaba poniendo.

Seguimos por los muslos, piernas…la sensación de notar un pincel humedecido por la piel es relajante e increíble.

Sinceramente, tanto la maquilladora como yo estábamos tan emocionados por el resultado que nos quedamos sin piel…al descubierto, faltaba la “zona cero”. Dado que ella estaba con ropa y yo semidesnudo, y dado que era una fiesta nudista, pedí ( con cierto pudor) terminar la obra si no tenía objeción, y así fue, acabé completamente maquillado con cierto temor de que la emoción de las cosquillas de los pelos del pincel, se tradujeran en una subida de bandera (nada mejor que tararear mentalmente la música del telediario).

Debía tener tal expresión que mi inestimada compañera hizo lo propio, y se maquilló a juego, a lo faraona (egipcia, no Lola Flores) con un resultado espectacular.

Nunca me he sentido más mirado que con el cuerpo cubierto de pintura, mucho más que vistiendo ropa o estando completamente desnudo, tan mirado hasta sentirme avergonzado, incomprensible cuando ves como algo natural la desnudez en público. Hasta que comencé a creerme vestido, disfrazado, si bien mi cuerpo no sentía el tacto de la ropa ni el calor.

Cuando me enfrenté al espejo por primera vez entendí la expresión de los que me miraban, realmente había conseguido convertirme en un guerrero egipcio sólo con pintura, alucinante!.

En un momento dado supe, quizás tarde por suerte, que formaría parte de un concurso donde se elegirían los mejor pintados.

La noche transcurrió divertida como nunca! Como hacía tiempo!…y si, fuimos unos de los ganadores, aunque el premio yo ya lo había recibido con antelación en forma de experiencia inolvidable, repetible y totalmente recomendable.

Contagios by Noxa

Hoy he experimentado un caso de contagio nudista en el pantano…

He llegado a mi zonita y buscado sitio alejado y discreto en la orilla. Con un parapeto de rocas, sombra de chopos y a más de 100 metros de la toalla más cercana, una pareja tranquila. Me siento y me voy acomodando. Pasan dos parejas más, una se queda a unos 60 metros y la otra se vuelve. Todos textiles, así que decido quedarme con el tanga.

Nos acercamos a jugar a la orilla y nos bañamos y entonces veo que la pareja que se había vuelto está al otro lado de las rocas, él desnudo del todo y ella en tanga como yo. Nos miramos y nos sonreímos. Me quito el tanga. Y nos secamos al sol y nos bañamos un par de veces más, comemos algo y fumo (mi Negro no fuma) y volvemos al agua. En esto que me fijo que las dos chicas de las parejas a la vista se habían animado y hacían topless y uno de los chicos también se había quitado el bañador aún que estaba sentado y encogido.

Si yo no veo a la pareja no me quito todo. Si yo no me desnudo igual las demás no habrían animado. Ha sido una curiosa comunión.

Y no ha aparecido el mirón.

Termina agosto, los atardeceres son antes y más naranjas y ponen los pelos de punta. La orilla se despeja y deja sitio, vuelve a ser acogedor. Vuelve a ser mi charco.

Nudismo en Casa

Supongo que a nadie le extrañará que siendo uno de los creadores de un blog llamado “viviendodesnudos”, sea coherente con su título y conmigo mismo, y pase el mayor tiempo posible en casa sin ropa, siempre que el tiempo y la compañía lo permiten.

Para mí es la forma más cómoda de estar, sin sentir presión alguna y con plena libertad de movimientos. No hay ninguna tarea del hogar ni afición doméstica en la que estar con ropa lo considere estrictamente necesario (salvo a la hora de cocinar por las temidas salpicaduras de aceite, para lo que el hombre creo el delantal…).

Por supuesto la higiene siempre supone un tema fundamental  y el uso de toallas para sentarse es lo común, como en cualquier otro lugar naturista, y he de añadir que la sudoración corporal estando desnudo disminuye mucho, especialmente por la noche durmiendo, luego compro la teoría que dice que el nudismo es más higiénico que portar ropa.

Es una forma de “viajar” desde casa a los rincones donde normalmente estamos desnudos en pleno verano al aire libre e intentar rescatar algunas de esas sensaciones, aunque obviamente, el original siempre resulta mejor que el sucedáneo, sin nombrar nuevamente las ventajas que supone incluso dormir desnudo como comentamos en entradas previas.

No tengo la fortuna sin embargo de vivir alejado del núcleo urbano donde es más fácil estar fuera del alcance de tus vecinos, y es en este punto donde más “amarga” resulta la práctica del nudismo casero: ¿donde está el límite de tu desnudez?

Tengo la enorme suerte de vivir en una casa con un pequeño patio interior donde tomar el sol, una ducha o incluso sentarse a escribir al aire libre, pero rodeado de al menos 3 vecinos que te tienen en su “ángulo de tiro” desde alguna de las alturas de sus casas. Realmente nunca he tenido mayor problema porque generalmente no les veo, luego supongo que ellos a nosotros tampoco, y si nos han visto nunca han expresado queja alguna (vamos que se la debe traer al pairo). Por otro lado, existen métodos de ocultación que a veces empleo en forma de toldo o plantas, pero aún así, puede que desde algún resquicio pudiera resultar visible.

El tema es: ¿resulta ilegal estar desnudo en tu propia casa?, olvídate! el estar en tu propiedad no te exime de unas ciertas pautas de comportamiento: el Código Penal sólo contempla como delito susceptible de sanción económica o incluso un año de prisión, el exhibicionismo obsceno y la provocación sexual ante menores,  por lo que teóricamente puedes pasearte desnudo o tomar el sol en la terraza. Se entiende y quiero subrayar por tanto, que el objetivo de los nudistas caseros auténticos, y el mío en particular, es el de vivir desnudo sin ninguna intención de provocar nada a los posibles espectadores.

Supongo por otra parte, que el término exhibicionismo (ya sea ante adultos o niños) debe diluirse bastante cuando realmente el “agredido” tiene que hacer una maniobra activa como subir una planta, abrir una ventana y sacar medio cuerpo para verte desnudo.Cosa diferente sería asomarse a un balcón directo a la calle completamente desnudo donde no hubiera que hacer ningún esfuerzo para ser visto por los transeúntes, aunque nuevamente serían debatibles los conceptos provocación y obscenidad, y aquí es donde la interpretación moral de cada uno puede crearnos un infinito y clásico dolor de cabeza, con la Policía Municipal mediando.

Desde el pequeño centro naturista que supone mi casa, donde os escribo en total desnudez, os animo a que probéis esta forma de nudismo (aunque nada es comparable con lo original).

 

 

Alienígenas por Madrid

La expectación y el interés mediático que transmite la foto que da portada a esta entrada, nos haría pensar que quizás se tratara de una alfombra roja por la que estuvieran desfilando actores y actrices de lo más famoso.

Tampoco sería imposible que estuviéramos ante la presentación de un nuevo coche o de un nuevo perfume patrocinado por la pareja de moda.

¿Será la llegada de un equipo de fútbol de primera división a su hotel de concentración?.

Pues no! Solamente son personas desnudas!!! Y yo me pregunto ¿por qué se arma tal revuelo? Cada uno de nosotros tenemos uno de esos cuerpos (desnudo o no), pero sinceramente parecería que estuvieran contemplando seres de otro planeta, vaya cara de ilusión tiene alguno!

Por favor, si te ves reconocido y no quieres aparecer háznoslo saber y eliminaremos la foto.

Podría dar por bueno que algunas décadas atrás los ciudadanos de este país vivían en un entorno dictatorial dominado en parte por una iglesia católica que acostumbraba a ver pecado en todo (lo que no tuviera que ver con ella), y daríamos por cierto la historia de Encarnación Flores:

En ese sentido, yo también me asombraría de ver un desnudo, pero creo que me cortaría muy mucho de coger la cámara de fotos (que ahora todos llevamos encima casi siempre) y liarme a disparar, por pura educación. Aunque digo yo, que por qué no se despelota la abuela del anuncio también, puestos a tener experiencias transgresoras, mejor eso que no parecer una cámara de Prosegur…en fin, que me pierdo.

Hoy en día para saciar la curiosidad inherente a nuestra condición de animales acerca de cómo son el resto de los seres humanos sin ropa, hay alternativas a esperar un año a ver pasar la ciclonudista:

1. Google (poco recomendable pero muy rápida): miles de fotos en segundos.

2. Practica nudismo (no al alcance de todos pero muy reconfortable), con el pequeño inconveniente de que se acabará la magia cuando descubras que tras 20 minutos desnudo pierdes el interés.

Dejaré de hacerme trampas al solitario, en esa foto de portada, los utilizados no son los que posan, sino los que hacen las fotos, porque de sobra somos conscientes de como atraer la atención para poner el foco en un problema concreto (en este caso de seguridad vial), si no que pregunten a Femen.

Imagen extraída de internet.

Eso si, rogaría que no cundiera el ejemplo, que todos queremos un verano tranquilo reivindicando únicamente la libertad que nos proporciona estar desnudos, sin paparazzis de medio pelo.

Nudista con fronteras

Excusas de mal pagador:

Nunca he sido una persona especialmente reivindicativa, o al menos de una forma muy visible, al contrario, siempre que he sido protagonista de alguna injusticia o de alguna causa, he ido por lo bajo, quejándome donde me tenía que quejar y sin armar mucho revuelo, quizás demasiado incisivo, de los de aguijón con veneno, y curiosamente casi siempre ha funcionado.

No uso el transporte en bicicleta, cosa que me da mucha rabia porque amo el deporte y la ecología, el medio ambiente, sin embargo me veo “obligado” a usar el coche diariamente para poder compaginar vidas laboral y familiar. Por no tener no tengo ni bici, aunque si un buen amigo que las vende…

Pese a mi devoción por el nudismo, nunca me he desnudado en un lugar no destinado a ello, no me sentiría cómodo porque respeto al máximo las normas; de sobra se que no habría problema legalmente en ello, pero no estaría cómodo.

Con todo y con ello, no me siento confortable no habiendo participado en la ciclonudista 2018; es llamativo que en un país “aperturista”, con una de las mejores calidades de vida, rodeados prácticamente de agua y con una inmensa cantidad de lugares donde hacer nudismo solamente un puñado de nudistas – ciclistas se manifestaran el pasado sábado en Madrid, si bien es cierto que el tiempo no acompañó. Me da envidia sana ver la afluencia de manifestantes en ciudades como Berlin o Londres, donde se aprecian cientos de hombres y mujeres reivindicando respeto a los ciclistas.

Quizás much@s piensen como yo y por eso no fue lo esperable, o quizás nadie quiso retratarse (o que le retrataran) por no condicionar el lunes siguiente. Espero no tener que arrepentirme algún día de este “conformismo”.

Gracias a tod@s los que os “mojasteis” por el bien de tod@s, estoy en deuda.

Gracias Infinito por la lección.

Mientras tanto me seguiré manifestando por lo bajo.

Las Canarias y yo

Tras unas jornadas de trabajo intensas, mañanas y casi todas las tardes, decidí hacer un Nudist break. No podía volver a casa después de casi 3 días sin haber podido pisar una playa tan emblemática como las Dunas de Maspalomas en el paraíso canario, me sentía como un pájaro en una jaula, todo el día rodeado de gente encorbatada y sonriendo para dar la mejor de sus imágenes.

Fue hace unos años y recuerdo que me encontraba alojado en un Hotel de Costa Meloneras, que es una especie de urbanización/pueblo turístico muy cercano a Maspalomas. Lo más famoso del lugar quizás sea su faro y algún hotelazo con infiniti pool que “quita er sentio”, sin embargo la playa de esa zona no era nada atractiva teniendo una joya natural como las dunas a unos metros de distancia.

Tenía perfectamente claro que tarde o temprano tendría que dar esquinazo a mis compañeras de trabajo, porque como en otras muchas ocasiones este tipo de escapadas son bajo el régimen de libertad vigilada, y sería la única forma de disfrutar del lugar como mejor se hacerlo, al natural y sin temor a ser pillado.

Se me ocurrió darme a la fuga y alejarme de una compañía donde no sería bien recibida mi pasión nudista, declinando la invitación a comer fuera de la ciudad que la organización tenía prevista para ese día en Puerto Mogan (la Venecia canaria, muy recomendable de visitar donde se come un pescado buenísimo como pude comprobar años después).

Era un gran plan digno de los más prestigiosos escapistas, 50 personas conocidas metidas en un bus comiendo en un restaurante muy alejado de la playa, entre ellas mis compañeras de empresa, así que me hice un poco el muerto para poder quedarme sólo minimizando el riesgo de que alguien me viera desnudo a la más mínima expresión.

Sin embargo mi estrategia se vio truncada porque no permitieron en absoluto que me quedara como un náufrago en una isla desierta, nunca pensé que me tuvieran ese afecto tan incondicional…qué asquito…así que decidieron unirse a mi tarde de relax.

Fue uno de esos momentos en los que tienes que decidir qué hacer: ser coherente y asertivo? Hacerte más el muerto si cabe? Disimular e inventarte algo para zafarte?… los que me conocen saben que debería nacer de nuevo para ser diferente, fui asertivo (vainilla): “mirad, es que no puedo venir aquí y no pisar la arena, va en contra de mi religión, me voy a la playa; me encuentro bien de salud pero no sabía qué excusa poner para librarme de la excursión”…así que ya éramos tres los prófugos.

Cuando voy a un lugar desconocido procuro informarme de dónde se puede hacer nudismo con antelación y si las condiciones climatológicas serán adecuadas, esta vez no iba a ser menos.

Hice una pequeña mochila con crema, agua, toalla y algo de fruta y comenzamos a caminar en dirección Maspalomas.

Al principio cruzas una zona comercial, una especie de paseo marítimo muy para guiris ( hay que hacérselo ver este tipo de sitios en Canarias en general, todo muy pastiche) y después pasamos a pie de playa. Estuvimos andando bastantes metros hasta que de pronto se despejó la zona textil de una forma gradual, y empezaron los primeros desnudos.

Ellas hubieran querido parar mucho antes pero yo insistí en ir un poco más adelante hasta asegurarme el territorio.

Cómo es de imaginar, estaba sembrado de dudas en esos momentos. No sabía qué hacer porque me exponía a algo desconocido para mí, me preocupaban las consecuencias futuras que podría tener mi atrevimiento y me jodían las inmediatas de mi no atrevimiento.

Nos aposentamos en una segunda línea, estiramos cada uno nuestra toalla, y nos quedamos en bañador. Para variar empezamos a hablar de trabajo (cómo he cambiado en eso también, hoy en día habría cortado la conversación). El calor comenzaba a apretar y apetecía baño. De pronto una de ellas hizo un comentario del tipo no sabía que esta playa era nudista.

Fue como el pistoletazo de salida en una carrera, sin apenas filtro contesté “si, lo es, y yo también, así que si no os incomoda mucho me voy a quitar el bañador de mierda y me voy a ir al agua porque no lo soporto más”…se quedaron pálidas aunque la respuesta fue en resorte también : “claro, sin problema”, así que procedí a despojarme de mi ropa.

Es curioso como cambia la forma de relacionarnos o de conversar con esa indumentaria, creo que en el fondo estaban incómodas y se las veía “preocupadas” por no lanzar su vista hacia las zonas que estaban ocultas tan solo minutos antes.

En un momento determinado me levante y me fui al agua, a refrescarme. Desde el agua si pude comprobar que me estaban observando aunque realmente no le di mayor importancia porque me preció una reacción normal y respetuosa.

A estas alturas faltaría desvelar qué pasó con ellas? Se animaron?…ciertamente conmigo delante no, aunque estoy convencido que si les picó el mosquito de la curiosidad.

Y así, de esta forma, pasamos la tarde hasta que tocó regresar.

La mañana del lunes siguiente a todo esto, la relación siguió siendo de lo más normal, aunque me atrevería a decir que estrechamos lazos.

Han pasado años de esto, no somos lo mismo, y ni siquiera trabajamos juntos ya, pero para mi supuso un refuerzo en mis convicciones y una demostración de que la tolerancia y el respeto es la mejor fórmula de convivencia. De otra forma me sirvió como precedente para situaciones similares que sucedieron en el futuro, pero eso es otra historia.

Volver a Almanat

Hoy en mi pequeña ciudad de interior hace frío, viento, lluvia, y una luz gris y tristona que hace difícil recordar que, ocho días atrás, estábamos tomando el sol de primavera, benéfico y amable, y despertando a nuestros cuerpos desnudos del letargo invernal, como los árboles. No sé que dirá la ciencia, pero personalmente estoy seguro que las personas también nos alimentamos con fotosíntesis.

La meteorología era incierta para la Semana Santa, y pospusimos la elección del destino hasta el último momento (ventaja grande de llevar la casita con ruedas: puedes decidir adónde ir incluso en la rotonda de salida). Y fuimos a Almanat.

Tan sólo habíamos estado allí acampados en una ocasión antes; en la playa de Almayate, a pasar el día, un par de veces más. Hace ya nueve años (¡9!), también en Semana Santa, padres primerizos con un bebé de justo un año que no nos permitía más momentos de relajación que sus cortas siestas. Y la experiencia, sin ser mala, no llegó a gustarnos por diversos factores.

Ahora, con un tiempo más que aceptable para la época del año, con dos hijos mucho más autosuficientes, y habiendo estado en más campings naturistas, podemos seguramente opinar sobre Almanat con mejores elementos de juicio.

Como todo, tiene su cara y su cruz.

Factores muy positivos son:

  • La situación justo al borde de una bastante amplia playa naturista, con acceso directo desde el camping. Sin ser una playa para “echar cohetes”, la encontramos más agradable de como la recordábamos: bastante arena (oscura) mezclada con grava, agua razonablemente transparente, tranquilidad y limpieza.

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  • Por supuesto, el clima: temperaturas relativamente suaves a lo largo de todo el año y muchos días de sol.
  • Personal abundante, diligente y cordial.
  • Limpieza escrupulosa de las parcelas, servicios y zonas comunes.
  • La piscina cubierta y climatizada para cuando hace fresco. La piscina al aire libre es grande.
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  • Hay zonas bastante amplias y con césped con pistas deportivas, juegos infantiles, barbacoas…
  • Ambiente muy tranquilo y respetuoso, al menos en esta época. Muy llamativo que el camping (repleto) estuviese habitado en un 90% por jubilados, algunos muy mayores, llegados para invernar desde el norte de europa. Suponemos que en verano esto cambiará sustancialmente. ¡Ah! Y un camping sin ninguna tienda de campaña: autocaravanas, campers y caravanas).
  • Los bungalows, aunque no nos alojamos en ninguno, tenían una pinta estupenda, muchos incluso con una moderna terraza sobre la cubierta para desayunar, tomar el sol… photo_2018-04-09_13-35-29.jpg
  • Bastante sombra para el verano.
  • Había un solarium de césped bien cuidado justo a la salida hacia la playa, estupendo por si en esta sopla el viento.
  • No obligan a los niños y adolescentes (hasta los 16 años) a estar desnudos, pero la mayoría lo está.
  • Precios muy contenidos, en comparación con otros campings naturistas, al menos fuera del verano.
  • Da la impresión de estar muy bien gestionado, sacando el máximo partido a las instalaciones, dentro de sus limitaciones inevitables, con mucha profesionalidad.

Cosas que nos gustaron menos:

  • Las parcelas. Nos parece lo más importante sentirte bien en el lugar donde pasas tiempo. Sin ser pequeñas, nos daban impresión de estar algo encerrados por los altos setos que las delimitan. El suelo es de gravilla fina, nada de césped o tierra vegetal.modelos-almanat-107-1400x933
  • La disposición: son largas calles rectas con parcelas en batería, que daban sensación de colmena, no agradables para pasear. photo_2018-04-09_13-35-29 (2)
  • El horario de la piscina cubierta es muy limitado, así como su aforo. La piscina al aire libre no tiene césped, aunque sí tumbonas y enlosado amplio.
  • El supermercado es muy limitado, no tiene nada de alimentos frescos, aunque sus precios no son muy altos. Suponemos que en verano habrá más cosas.
  • Algún que otro “merodeador de las dunas” y parejitas fogosas, aunque en discreta lejanía.

En conclusión, estamos contentos con nuestro regreso a Almanat. Acertamos con el destino (posiblemente de lo más afortunado meteorológicamente en esos días) y pudimos inaugurar la temporada naturista tal como deseábamos. Sigue sin ser nuestro camping favorito, pero posiblemente volvamos.

Postureo por poderes

Qué sería de este mundo sin el postureo, sin querer aparentar o mostrar de todas las formas posibles que te sientes más que nadie? Tus hijos son los más listos, los más altos y los más rubios, saben idiomas y han viajado por todo el mundo cuando no sabían aún si avión se escribía con “v” o con “b”.

Supongo que el postureo de padre orgulloso de su infante (en el sentido más borbónico de la palabra…porque desengañemonos, hay gente que en lugar de hij@s tienen herederos a la corona), es otra de las múltiples formas de expresar que están por encima del resto, y de ti pobre ignorante, cuando te empeñas en que tus hij@s sean felices haciendo cosas que les corresponden a su edad.

He de confesar que en un momento de flaqueza se abrió en mi mente la reflexión de si estoy haciendo lo correcto con ellas. En lugar de llevarlas de veraneo a un sitio que no entiendan ni papa o a un campamento de matemáticas para pequeños Einsteins, les llevo a corretear en pelotas por un campamento, pero de gente desnuda. Así que como dinámica autoevaluativa jugamos a que me escribiera en un trozo de papel cómo serían sus vacaciones ideales. Para mi sorpresa, describió a la perfección el día de playa de ayer, incluyendo el senderismo con su padre, pero con la única objeción de que hubiera más niños de su edad para jugar todo el rato.

Querido Padre Monarca, espero que tus infant@s lleguen un día a dominar el planeta y que eso os haga muy felices, yo me seguiré quedando a pie de arena de playa en bolas, por muy “cutre” que te resulte, haciendo las cosas que nos siguen haciendo felices.

Mirones

En un ejercicio de contorsionismo y tapándome la nariz, he decidido armarme de imaginación y enumerar las 10 ventajas de ser un auténtico mirón de playa:

1. Es legal, nadie puede expulsarte de un lugar público por mirar, así que lo único que necesitas es tener buena vista.

2. Es gratis, en principio no se necesita nada más que una gorra para la cabeza ( a ser posible la que te regalaron en el estanco en 1980, búscala en el cajón de los calcetines).

3. Para realizar este deporte no es necesario estar en forma, es mas, un buen mirón que se precie suele cosechar una buena barriga (será útil para el cuerpo a tierra).

4. No obstante puedes aprovechar para hacer ejercicio. Los absurdos paseos por la orilla te ayudarán con esas calorías de mas. Ten la precaución de dar paseos de subida y bajada ( para ejercitar el cuello en ambas direcciones y no sufrir torticolis).

5. No necesitas amigos para ser mirón, no tienes que cultivar ningún tipo de don de gentes.

6. No es necesario usar protector solar. El mirón ibérico es de tonos rojizos.

7. Vas a ver gran variedad de “titis” ( término muy de mirón playero) en pelotas sin pagar consumiciones o sin tener que meter monedas para que se abra la persianita.

8. Te puedes llevar un recuerdo más allá de lo que te quede impregnado en la retina. Hoy en día todos llevamos una cámara de fotos encima con la que disparar de forma inadvertida a la víctima.

9. Si quieres jugar un partido de dobles solo necesitarás llevarte a tu cuñado, la única salvedad es que a esta disciplina la llamaremos “cuñading“.

10. Y por último, y solo para los mas atrevidos, puedes ofrecer tus encantos sexuales a las víctimas más cercanas, solo debes menearte “la sardina” y ofrecerle el regalo con el que Dios te dotó a la mujer/ pareja más próxima (aunque para este entonces puedes haberte llevado un par de hostias ya).

Cuando lees todo junto te recorren varios sentimientos por la meninge, una mezcla de mala leche, rabia pero sobre todo pena….ya no regalan gorras en los estancos como antaño.