La indefensión: complicidad pasiva

Hechos acontecidos últimamente a mis “herman@s” naturistas practicando lo que más nos gusta (la desnudez no sexual en una playa pública no urbanizada) salpicados por un desagradable acontecimiento con un parapetado y profesionalizado mirón 3.0, han traído a mi memoria recuerdos de cosas similares y sentimientos chungos, grises, desagradables y de impotencia, en los que constatas que los malos ganan y las fuerzas del orden les protegen.

No pongo en duda el sistema de derecho (miento, si lo pongo en duda porque la justicia no es igual para todos, vendan lo que nos vendan) y la presunción de inocencia, pero son varias con las de ayer las situaciones en las que gente de mala fe, mirones cámara en mano, vulneran otro derecho que es el de la intimidad y nos acribillan a disparos cual aves raras para no se muy bien qué fin, actuando los agentes de la ley como garantes de la integridad del presunto pederasta/voyeur.

Hasta aquí, tapándome la nariz, me parece hasta correcto. Quizás si no fuera por la “cordura” que le ponen los de verde al momento de tensión más de un objetivo y de un suelo de la órbita se verían fracturados, el problema real es que nadie investiga de oficio lo sucedido (salvo denuncia particular y aún así dudas tengo), nadie requisa en ese momento el rifle del francotirador, no se chequean las fotos (que pueden ya estar flotando en la nube por otro lado…bendito seas Mr. Jobs)…en definitiva que te sientes totalmente indefenso y todo amparado por el puto mantra “es un lugar público” (pero yo soy propiedad privada…que hagan fotos a las olas).

Eso sí, ponte tu desnudo en la playa del pueblo, verás qué rápidamente acabas multado.

La próxima vez no sé cómo reaccionaré, estoy seguro de que habrá próxima, cada vez menos seguidores de la filosofía naturista ocupan playas con ese fin, incluso alguno disfrazado sin ropa también; los dispositivos electrónicos caben en un botón de camisa, cada vez hay menos escrúpulos y sobre todo cada vez se constata más la estupidez pasiva del sistema en estas situaciones, que les otorga cierto halo de invulnerabilidad haciéndoles sentir más libres de hacer lo que les de la gana.

Quizás acabe yo en el calabozo, sobre todo en lo que menores al respecto se trate, y tenga que ser yo el investigado y el que rinda cuentas al juez.

Parece que todo vale, y aún guardando las distancias porque son casos diferentes, parece que no es suficiente con lo sucedido a la mujer de 32 años que se quitaba la vida esta semana supongo que presionada por una violación en masa de su derecho a la intimidad en formato 4.0 a la que dedico esta protesta formal que espero algún profesional del derecho lea.

Parece que el resurgimiento del debate en cuanto a la protección de las personas víctimas de ese a mi parecer neodelito no altera la conciencia ni da miedo a los infractores.

En todo lo negativo hay algo positivo (ying/yang) y en este aspecto me alegro de que sigan quedando auténticos compañer@s nudistas que acuden al auxilio de aquellos que ven cómo de forma impune son víctimas de una toma de imágenes no consentidas. Nuevamente se justifica el nudismo en comuna y los espacios exclusivamente naturistas con protección privada, tipo hotel, camping etc.

Indefenso, vulnerable, víctima de un sistema pasivo,…así es como me siento.

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