La primera vez

Cada vez queda menos para poder disfrutar de la playa como nos gusta. Algunos afortunados/as podrán hacerlo en estas vacaciones de Semana Santa si el tiempo lo permite.

Como yo no soy uno de ellos, me ha dado hoy por recordar como fue mi primera vez en una playa sin ropa. Y he llegado a la conclusión que no se en qué playa fue. Se que tenía unos 15 años y que fue en la costa malagueña. Salí a caminar por la playa, cosa que me encanta, y cuando me vine a dar cuenta estaba rodeado de gente desnuda. Como tenía tiempo y mucha curiosidad seguí adelante previo paso de quitarme el bañador (donde fueres haz lo que vieres).Tras unos minutos de vergüenza iniciales, me di cuenta que nadie me miraba como creía al principio y que había encontrado algo que tenía que probar más veces. Luego es verdad que tuve que esperar hasta los 18-19 años para hacerlo con más asiduidad pero recuerdo aquel día con cariño. Decidido este verano recorrere las playas malagueñas buscando ese lugar especial.

Y la vuestra? Cómo fue vuestra primera vez? Espero vuestros comentarios.

Anuncios

Gente perdida

Al poco de crear este blog, decidimos utilizar las redes sociales para promocionarlo. Más concretamente me encargué de crear un Twitter @VDesnudos. Pues no dejo de comprobar con (iba a decir con sorpresa pero sería faltar a la verdad pues me esperaba algo así, así que diré con tristeza) como el 90% de los seguidores tirando por lo bajo son perfiles con un muy dudoso gusto (realmente hay nicho de mercado para los fotopollas? Ligan así?), perfiles que se declaran nudistas pero que cuando los observas más detenidamente utilizan el nudismo como excusa para compartir fotos de mujeres e incluso niñas desnudas; y perfiles donde en su bio indican que son nudistas y (bisexuales, trisexuales o curiosos) con lo cual creo que tampoco tienen muy clara la diferencia entre nudismo y sexo. ¿De verdad no hay esperanza? Yo nunca he sido muy amigo de prohibir pero creo que si mis compañeras/os me dan permiso voy a perder un buen rato de mi tiempo en bloquear este tipo de cuentas que no hacen más que ensuciar lo que más nos gusta que es estar sin ropa siempre que se puede y contribuir a que haya gente que no se anime a practicarlo por miedo a esta fauna. Por mi parte seguiré con la firme creencia de que si que se puede encontrar buena gente en este “mundillo” (la prueba esta en los/las que formamos este blog) aunque vengan los Amazon de turno a decirnos que somos unos degenerados (ver anteriores post). Espero vuestros comentarios.

Sorpresas

Creo que siempre he sido nudista. Recuerdo que cuando tenia doce o trece años me reñía mi madre porque ya estaba mayor para salir al patio en cueros, que me podían ver los vecinos. Si es verdad que luego se me olvidó y pasé unos años de travesía por el desierto textil hasta que ya siendo universitario, volví por el buen camino.

Leyendo la entrada de mi compañero Carlos sobre el camping Cala del Aceite recordé algo que me ocurrió en la playa de El Palmar. Os pongo en situación: una de las primeras veces que tomaba el sol desnudo, con lo que aun estaba algo oxidado, con la sensación de que te mira todo el mundo. Bueno pues llevaría una hora o así cuando oigo que me llaman por mi nombre. Al girarme me encuentro con una compañera de clase en la universidad. Hoy día me daría un poco igual pero en aquel entonces me moría de la vergüenza. En ese momento no sabía si darle dos besos o que porque estaba bocabajo y me vería si me daba la vuelta. Ella se dio cuenta de mi incomodidad y me dijo que si me molestaba se marchaba y le dije que no que es que no la esperaba allí. Ya me contó que estaba buscando a sus padres, que estaban en aquella playa. Que eran toda la familia nudistas pero que no sabía que yo lo fuera. Fueron los padres los que la encontraron a ella porque la vieron a lo lejos y fueron a su encuentro. Al final si me tuve que dar la vuelta para saludar a sus padres. Estos me invitaron a que si estaba solo me quedara con ellos e incluso me invitaron a comer en un chalé que tenían por la zona. Sin esperarlo pase un muy buen día acompañado de otros nudistas.

No sabía si esto era digno de contarlo por aquí pero aún así lo he hecho para dejar esta reflexión: ¿cuanta gente de nuestro alrededor practicará el nudismo y no lo sospechamos siquiera? ¿son naturales las reservas a la hora de hablar de ello en nuestro entorno?

 

 

El pervertido nudista soltero

Vaya por delante que si montara una sombrerería nacerían los niños sin cabeza, vamos que siempre he tenido mala suerte, pero no se si será casualidad o no que esto que voy a contar me ha pasado más de una vez.

Cuando he tenido pareja siempre me he adaptado a sus preferencias: playa nudista si ella no le importaba quitarse el bikini o playa textil si por el contrario era más pudorosa. Pero ahora que por suerte o por desgracia, llevo un tiempo sin pareja, no he querido dejar de hacer una de las cosas que más me gusta en la vida que es tomar el sol en la playa, tirado en una toalla, con el traje de Adán puesto.

Cuento la última. LLegué a una de las calas gaditanas que frecuento dispuesto a tal  fin. Hacía un sol de justicia y estaba deseando de darme un baño para refrescarme. Pues al bajar las escaleras veo que en esta cala bastante pequeña había ya instaladas dos parejas y una familia de 4. Coloque mi toalla en el único hueco que había junto a las dos parejas. Entonces al incorporame de colocar la toalla me di cuenta de que el resto de personas allí reunidas tenían su vista puesta en mi y no de forma amistosa y pense: ya se me olvidó quitarme el bañador nada mas pisar la arena y se piensan que soy un mirón. Pero cual fué mi sorpresa cuando al mirar para abajo pude ver que si me lo había quitado. ¿Entonces? ¿Qué miraban todos de esa manera?

Gracias a sus comentarios hechos con voz lo suficientemente alta para que yo los oyera pude salir de dudas:

  • ¿Qué hace aquí ese sólo? ¿A ponerse las botas mirando?
  • Ya tenemos mirón.
  • Vamonos Manuel que no me gusta ese tío solo aquí con los niños

Me entró tal agobio que cogí mis cosas y me marché. Desde entonces no he pisado sin la compañía de alguien más ninguna playa de las que nos gustan tanto por su libertad.

Y yo me pregunto: ¿esto es normal? Ya se que hay mucho pervertido por ahí suelto y que si tengo que pegarle con la sombrilla a uno en al cabeza se lo pego, pero esos, al menos yo, se ven venir de lejos. ¿No tenemos derecho las personas solteras a disfrutar de estos lugares sin que se nos etiquete? Espero vuestras respuestas.