El difícil nudismo mesetario

Nosotros vivimos en una ciudad de interior, Cáceres, más bien pequeña. La playa más cercana está a unos 350 km. No hay asociaciones naturistas, ni piscinas, ni spas, ni lugares al aire libre reconocidos como tales (siempre puedes empeñarte en esconderte en un recóndito rincón en algún pantano o río, pero no entiendo del todo eso como nudismo). Como novedad “exótica”, hace pocos años abrió a menos de media hora de aquí un pequeño camping naturista llamado Las Grullas, que no conocemos puesto que no admiten niños (parece estar orientado a jubilados nórdicos que vienen a invernar a estas tierras, como las mismas grullas).

No es un tema “sobre el que se hable”. No creo que por tabú, sino porque, simplemente, es un entorno, en fin, poco propicio para eso que la Federación Internacional de Naturismo define como la “práctica del desnudo en común”. Buena parte de nuestros familiares y amigos saben que vamos a menudo a playas nudistas, algunos, incluso, que vamos cuando podemos a centros naturistas (esto es algo más difícil de encajar, quizá). Pocas veces se nos ha dado la oportunidad de ir acompañados y es algo que, sinceramente, nos gustaría.

Y sin embargo, unas cuantas veces nos hemos encontrado con paisanos, a veces conocidos, otras no, en playas, campings y urbanizaciones. ¡A cientos de kilómetros de nuestra ciudad!

Y sin embargo, en una rápida zambullida en Google sobre nudismo en Extremadura, se percibe curiosidad, gente que de manera aparentemente sana querría saber de lugares y gente con quién practicarlo.

Algo falla, y posiblemente sea la comunicación, el pudor a hablar abiertamente de algo que quizá no es tan minoritario como creemos.

¿Cómo creéis que podríamos solucionar esto? ¿Cómo vivís el nudismo en vuestro entorno habitual?

Anuncios

El camping Cala del Aceite

Tengo que empezar diciendo que mantenemos una relación especial con este lugar. Fue allí donde mi pareja y yo comenzamos –hace ya casi veinte años, nosotros teníamos, más o menos, otros tantos- a hacer nudismo juntos; primero, en las playas de los alrededores, pocos años después en el propio camping. Incluso, nuestro primogénito fue engendrado allí.

Lo descubrimos por casualidad, una primavera, en una época en la que la información en internet no era tan abundante como ahora. Los dos o tres años siguientes veces nos alojamos en él, con nuestra pequeña tienda de campaña, como en un camping convencional en el que pasábamos muy poco tiempo, ya que apurábamos de sol a sol explorando las playas y calas (nudistas) de la zona. En un rincón, había un recinto cerrado con un cartel en el que se leía algo así como “Prohibido el paso. Sólo con autorización”; pensamos que sería una zona reservada a fijos, o algo así. No sé cómo –quizá lo mencionó el recepcionista, un tío muy simpático- nos enteramos de lo que ocultaba era una zona nudista.

La curiosidad me quemaba, y, por supuesto, a la mínima me “colé”. Sin dar un paso más allá de la puerta, con una mezcla de inquietud y culpa, temiendo que fuera a sonar una alarma como las de las cajas de los supermercados, me despojé de camiseta y bañador. Creo que aún recuerdo la agradabilísima sensación de andar desnudo por primera vez fuera de una playa. Coño, ahí va alguien. Disimula, pon cara de naturista experimentado. Un tipo con un barreño lleno de loza, por supuesto, en pelotas… “- Buenos días”; “-Eh…hola”. Más adelante, unos chavales jugando al ping-pong. Una pareja de ancianos tomando el sol en tumbonas en su parcela. Una joven pareja con la toalla al hombro entrando a la piscina. Chapuzón. Nadie repara en que soy un “intruso”. Se lo cuento a mi chica, y consigo convencerla para entrar de nuevo con el poderoso argumento de que ese día soplaba un levante fuerte con el que no se podía estar en la playa. Nos infiltramos de nuevo, y pasamos el día en la piscina. Nos gusta, mucho.

Así que la próxima vez que fuimos al camping, ya nos alojamos en la “Zona Naturista”. Y hasta hoy.

Desde entonces hemos conocido otros campings, urbanizaciones, etc., donde disfrutar del nudismo “twenty-four-hours” y, sin ser el mejor en algunos aspectos, sí que nos sigue pareciendo una opción muy agradable. A Continuación, intentaré describiros por qué.

 

El Camping

Captura

El camping está a escasos kilómetros de Conil de la Frontera, en la provincia de Cádiz, una de las que más opciones da al nudismo. Su nombre se debe a la preciosa cala de la que dista unos 300 metros.

Es muy extenso, con abundante arbolado. Tres cuartas partes son “textiles”, y en ellas se encuentran  algunos servicios comunes como el bar-restaurante, supermercado, pistas deportivas, recepción, etc.

La Zona Naturista se encuentra al fondo, bien delimitada por tupidos setos y puerta cerrada. Tiene más de 100 parcelas que dan sensación de amplitud, dos bloques de aseos, piscina, lavaderos, etc. Al margen del uso nudista, objetivamente tiene notables ventajas sobre la “textil” ya que es de construcción más moderna: parcelas amplias (¡en gran parte, con césped!), baños mejor conservados (mixtos, con duchas abiertas), piscina bonita, de buen tamaño y muy limpia, sauna, baño turco y jacuzzi de uso gratuito (nocturno, y para adultos. Ya sé lo que estáis pensando: no, no es un lugar para el desenfreno sexual, os lo prometo).

Pero quizá más importancia que lo “material” tienen las buenas vibraciones del ambiente distendido, respetuoso y tranquilo que siempre hemos encontrado. Bien distinto a la “zona textil”, muy ruidosa y prácticamente atestada en verano, en la parte nudista nunca hay demasiada gente (no más del 60% de ocupación en temporada alta, diría).

El perfil de la gente es, por supuesto, muy diverso. Podríamos decir que en primavera y otoño predominan los jubilados de otros países europeos, y en verano, las familias españolas.

Como no todo es color de rosa, es justo que os hable también de sus inconvenientes:

  • El horario de la piscina es algo restringido, y en esta falta césped para tomar el sol con más comodidad.
  • Hay que atravesar toda la zona textil para ir a la tienda o al bar (hay un pequeño bar en la zona nudista, pero hace muchos años que no lo vemos abierto).
  • El carácter de la dueña (no sé si alemana, o polaca) es francamente difícil. Particularmente molesta resulta su falta de comprensión hacia niños y adolescentes que no se sienten cómodos desnudos.

 

Las Playas

He aquí el principal hándicap, en mi opinión. Hay muchos otros campings naturistas que no están en playa, y no pasa nada, pero para nosotros un acceso directo a una buena playa nudista es importante a la hora de decidir lugar para nuestras vacaciones.

La aledaña Cala del Aceite, de aguas tranquilas que la hacen ideal para familias con niños, y resguardada del temido levante, no es nudista, y en los últimos años, en verano, se pone a tope. Nosotros si habitualmente no vamos es precisamente porque no nos gusta el exceso de “densidad”; pero, cuando hemos ido no hemos renunciado al nudismo en alguno de sus extremos (dándose, por cierto, el curioso fenómeno de que al rato más gente se desnudara cerca de nosotros).

Desde la zona nudista hay una puerta directa al exterior del camping, sin tener que pasar por la parte textil, desde la cual, en un paseo de cinco minutos que si quieres puedes hacer desnudo, llegas a la pequeña Cala Melchor. Pequeña y muy pequeña cuando sube la marea.

A menos de cinco minutos en coche, diez en bici, o media hora a pie, están las Calas de Roche, a partir del faro del mismo nombre. Son muy hermosas, y en cualquiera se puede estar desnudo si no te importa que el porcentaje de gente con bañador sea del ¿90%? Buena elección si sopla levante, ya que los acantilados que las cierran por detrás las resguardan completamente.

Pero sin duda la mejor opción para nosotros es la Playa del Palmar. Dependiendo del tráfico, desde el camping se tarda unos 15 minutos en coche, pero la recompensa merece la pena: una infinita playa de arena perfecta, donde poder dar larguísimos paseos desnudo, poca gente, ambiente tranquilo y, por zonas, mayoritariamente nudista.

Más lejos, hacia el sur, hay otras buenísimas opciones en Caños de Meca, el Cañuelo, Bolonia

P1020861-1024x575.jpg

En conclusión

Si bien no es tan grande y completa como otros centros (Almanat, El Portús, El Templo del Sol,…), la Zona Naturista del camping Cala del Aceite es muy recomendable si huyes de la masificación, buscas recorrer variedad de buenas playas y calas (con coche, eso sí), o te aventuras por primera vez a unas vacaciones al desnudo.

Un pequeño vídeo, aquíimage_61697_tif_640x480_q85

La fortuna de ser nudista en España

Hay quien cree que el nudismo en nuestro país es una práctica en declive. Que cada vez se ven menos jóvenes, o que hay un retroceso legal con ordenanzas municipales como las que lo prohíben en Cádiz para sus playas urbanas (avalada por el Tribunal Supremo) o en San Pedro del Pinatar en todo su territorio. Puede ser cierto, pero…

Pero hay que poner las cosas en su contexto:

Elige un punto del litoral español. Cualquiera. Y comprobarás que, en una distancia no mayor de media hora en coche, puedes encontrar una playa de uso nudista. Me atrevo a decir que esto no sucede en ningún otro país del mundo, ni siquiera en Croacia, que desde hace décadas entiende que el turismo nudista-naturista como un nicho importante de negocio y lo promociona de manera preferente. Mi experiencia personal buscando playas nudistas en países como Portugal, Grecia o Italia confirma que, fuera de España, es mucho más difícil. En lugares como Menorca, Fuerteventura o el levante almeriense, de hecho, las playas y calas donde desnudarse son mayoría. En el interior, la cosa cambia; hay algunas áreas en pantanos y ríos “de tradición nudista”, pero son escasas, escondidas y claramente minoritarias.

La Federación Española de Naturismo (F.E.N.) insiste en que, de acuerdo a la Constitución Española de 1978 y al Código Penal de 1995, el desnudo es una más de nuestras libertades y es plenamente legal en cualquier lugar y situación. Defiende este convencimiento con uñas y dientes en los medios de comunicación y en instancias judiciales (a veces con éxito, otras no). Lo que es cierto es que, mientras que en la práctica totalidad de países se precisa una “autorización” oficial para que en un lugar se pueda hacer nudismo de manera pública sin exponerte a sanciones, en España lo que rige –salvo polémicas muy puntuales- es la “costumbre”. La costumbre a veces cambia: lugares que eran claramente nudistas antaño, ahora no lo son tanto, o viceversa: depende, por tanto, de nuestra presencia, y no de un cartel señalizador o una ordenanza.

En cuanto a alojamientos nudistas (campings, hoteles, urbanizaciones), hay opciones variadas –que seguro iremos recorriendo en futuras entradas de este blog-  aunque con presencia desigual en nuestra geografía. Así, en todo el litoral norte, desde Galicia a Euskadi, no existen… lo cual no se explica sólo por la climatología menos propicia, ya que en la costa atlántica francesa hay centros “de solera” como Arnaoutchot o Montalivet. En esto tenemos que reconocer que en Francia nos llevan ventaja sobre todo en cuanto al campismo naturista, con muchas más instalaciones tanto en costa como en interior.

También podemos recordar que hay en España un significativo número de 16 Asociaciones naturistas integradas en la F.E.N., algunas de índole regional y otras centradas en un lugar concreto. De su funcionamiento nada puedo decir, ya que nunca sentí la necesidad de tener carnet o pagar cuota, claro que en esto tiene que ver que donde residimos (Extremadura) no hay asociación ninguna.

En conclusión, España tiene muchas, muchísimas, cosas malas y también peores. El que os escribe es de todo menos “necionalista”, pero es justo reconocer que, en cuanto a oportunidades para el nudismo, es una suerte vivir aquí. Apreciémoslo y no dejemos que, también, nos recorten esta fortuna.