La cámara frontal

Uno de los temas más manidos que salpican al entorno del nudismo, en forma de conversación o de publicación blogera, es la eterna dualidad exhibicionista/mirón a cuyo juicio estamos frecuentemente sometidos como si de un referéndum se tratara, sin reparar en que uno puede ser las dos cosas, ninguna de ellas o estar compuesto de alguna de las dos en una dosis terapéutica y no dañina.

Pero no nos llevemos a engaño, nuevamente el exhibicionismo/voyerismo nudista se diferencia muy poco del que existe en el mundo no nudista, o es que ¿acaso la cotilla de enfrente que nos observaba continuamente detrás del visillo de su casa en mi tierna infancia no iba tapada hasta las cejas?.

La hipocresía social vuelve a expresarse en esas míticas sentencias tipo “mira los guarros como les gusta enseñar la merienda”, sobre todo cuando eso lo dice alguien que no pierde detalle de lo que sucede en la playa desde la infranqueable atalaya de su sillita plegable y su armadura floral estampada Quechua.

Las personas, nudistas o no, somos ambas cosas o lo hemos sido en algún momento de nuestra vida si no continuamente, solo basta con dar un paseo por la zona histórica de cualquier urbe los domingos por la mañana (también conocidos como tontódromos) para darse cuenta de que eres observado a la par que observas.

Luego ¿dónde está la maldad del asunto?, ¿tiene menos derecho un/una nudista a sentirse comod@ y orgullos@ de su físico probablemente producto de un duro trabajo físico durante el largo invierno que alguien que luce modelito del Zara en la terraza de la plaza del pueblo, y ser observado por ello?…¿son ambas cosas son exhibicionismo? y si lo pensamos fríamente ¿en ambas situaciones se busca la reafirmación personal mediante la aprobación de los espectadores?.

Sinceramente lo que más me aterraría de ser un exhibicionista veraniego (también conocido como chulo playa) sería rozar el ridículo como en alguna ocasión hemos tenido la oportunidad de observar en nuestras playas de cabecera

La cámara frontal del móvil ha reavivado, querámoslo o no, nuestro instinto exhibicionista hasta límites insospechados, vestidos o desnudos, hasta tal punto que la reafirmación personal la buscamos en el número de likes que ansiamos obtener tras colgar la obra de arte en las redes sociales. Nos hemos vuelto un poco más narcisistas.

Pero veamos esta herramienta como algo positivo también para la causa nudista, cada vez que alguien muestra una foto nudista en esas redes, sobre todo si se delata como usuario de esas playas, se normaliza el desnudo y deja de ser algo tabú, oscuro, morboso …la visualización explícita en una foto de lo que es el naturismo real nos ayuda en cierto modo a difundirlo. Quizás a los observadores de esas imágenes se les despierte la curiosidad de ser los próximos protagonistas de las mismas, y podamos sobrevivir a un futuro que se avecina incierto.

En mi opinión el exhibicionismo/voyerismo es una cualidad propia del ser humano cuyo fin último puede ser la diferenciación y la búsqueda de la reafirmación personal. Precisamente, lo que a mi más me atrae del nudismo es la pérdida de la diferenciación, la igualdad dentro de la variedad física de las personas…no obstante quizás podamos obtener algo positivo de todo ello, siempre que ese exhibicionismo sea respetuoso y con la voluntad de querer gritar al universo SOY NUDISTA!

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3 comentarios en “La cámara frontal

  1. Casualmente hoy hay una entrada del blog naturismodetenerife.wordpress.com, sobre el exhibicionismo, pero desde otro punto de vista, y la verdad que ambos son muy interesantes.
    Es cierto que de una forma no enfermiza todos tenemos un punto de exhibicionistas y de mirones, puesto que lo de mirar inocentemente es un pasatiempo muy común, por ejemplo cuando hemos quedado con alguien y estamos esperando a que llegue (bueno ahora esto se ha sustituido un poco por mirar los móviles, que es otra forma de ser mirón y exhibicionista). El exhibicionismo enfermizo y que tanto daño nos hace a los nudistas es el que plantea la entrada del blog de Naturismo de Tenerife, y la palabra clave es enfermizo… como en todo en la vida la moderación es el quid de la cuestión.

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    • Yo creo que no ha sido casualidad, creo que no se entendió el matiz que has percibido a la primera. No todos los que podemos sentirnos tristes un día tenemos una depresión endógena, ni los que nos damos la vuelta a comprobar que el coche está realmente cerrado tenemos un Trastorno Obsesivo Compulsivo…es cuestión se dosis y de lo que condiciona el funcionamiento normal del resto de tu vida. El problema es que en castellano “exhibir” se usa indistintamente para la patología y para expresar lo que nos gusta “fardar” de algo. En ningún caso me refería a la patología que, como muchas otras, nos preocupa e interesa desde el punto de vista de que son enfermos que requieren ayuda. Una vez aclarado, totalmente de acuerdo, todos tenemos cierto gradillo de ambas cosas, pero por desgracia a los nudistas siempre se nos tacha del lado enfermo…un saludo

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  2. Antagónicamente al matiz patológico, Llegar al punto exhibicionista puede ser, en algunos casos, terapéutico. Por ejemplo cuando el nudismo te arranca de cuajo los complejos adquiridos y cambias, el “burka” por la exhibición íntegra de tu piel.

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