Último día del año…

Hoy termina el 2018, y como si de una empresa se tratara, nuestra empresa, queremos compartir el balance de este primer año de viviendodesnudos, cuya vida deseamos sea muy larga y que tod@s los que nos habéis leído lo contempléis desde vuestra toalla en la mejor playa nudista que conozcáis, con la mejor compañía.

Durante este año hemos recibido casi 59000 visitas de mas de 17000 personas distintas, hecho este que nos alegra de forma bárbara ya que nuestra única intención es la de fomentar el nudismo de forma respetuosa, y hacerlo visible para que todo el mundo sepa que existe y que hay gente detrás dispuesta a trabajar para que sea respetado y normalizado como otra forma más de afrontar la vida.

A 700 de vosotr@s os ha gustado alguna de nuestras 98 entradas y 430 habéis querido regalarnos vuestra opinión en forma de comentario, siempre enriquecedor y sobre todo agradecido, porque constatamos que al otro lado hay personas como nosotros, que no estamos solos en la isla.

Algunos incluso habéis traspasado la puerta abierta en forma de grupo de telegram y nos habéis regalado lo mejor que tenéis, vosotr@s mism@s; germen de los encuentros que se sucederán ojalá a partir del verano próximo.

Curiosamente la entrada más visitada ha sido “Nudismo en casa”, pero nos haría muy felices que esto sea sólo anecdótico y que el año que viene sea “Nudismo en cualquier parte”.

Gracias de corazón por las visitas de todas las partes del mundo…muchísimos paises, y sobre todo a aquell@s que habéis decidido seguirnos, 51 personas que no está nada mal!

Os deseamos un año repleto de momentos buenos, desnud@s en la mejor compañía y os esperamos aquí! Abiertos a escucharos y a que os sentéis y sintáis cerca.

Salud!

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Las vacaciones de Iñigo y Laura

El relato de las vacaciones veraniegas en la costa gaditana de una pareja de casados jóvenes futuros papás, queda plasmada en un relato de lectura fácil que hace que tus ojos resbalen con cierto interés según profundizas en la psique de su protagonista, Iñigo, y en la trama final del mismo.

Una semana en Zahara de los Atunes donde Iñigo se enfrenta a su propio yo; a sus miedos; a la búsqueda de su felicidad; al producto en forma de hombre adulto de lo que en su niñez fue un ámbito de represión sexual y emocional que marca, no sé si inconscientemente, lo que es hoy en día. En definitiva Iñigo descubre que no deja de ser más humano ni más primario que aquellos a los que denosta.

La lucha/deseo/temor y control automático de la desnudez de su mujer en la playa representa gráficamente un estado de machismo posesivo y miedo al mal de la desnudez del que cuesta creer exista, y que desgraciadamente sabes que existe y te lleva a reflexionar cuánto de esto hay en nuestras playas hoy en día.

Que la libertad individual no puede subyacer ante la voluntad de nadie disfrazando la posesión de amor, o por mucho control de la situación que creas tener, quizás sea la mayor de las enseñanzas.

En definitiva un libro de lectura recomendable para los que vivimos del otro lado, los que defienden la expresión de la libertad física como forma de libertad mental y espiritual.

Invierno by Noxa

Invierno, que bonito y que difícil.

Supongo que todx nudista sufre y disfruta el invierno como yo. Nos convertimos en despelotadxs indoor, en carne de sillón junto al radiador o frente a la chimenea lxs más afortunadxs. El fuego es el calorcito más parecido al del Sol que conozco e invita a disfrutarlo a piel desnuda.

Es época de recordar las tardes de verano compartidas en la orilla y planear con ganas las que vendrán, como brotes latentes en una rama, pero se hace tan largo aquí en el norte…

¡Fuera cortinas, que entre! No hay como el invierno para darme cuenta de mi adoración al Sol, cuando cada rayo en la piel desnuda es una sutil caricia y no la bofetada de Agosto. Y doy vuelta a todo el salón para orientar el sofá a ese charco de luz que me carga la batería. Salgo corriendo tras la posibilidad de quitarme un rato las mil capas de ropa en un mediodía a sotavento.

Invierno trae sus sueños: un jacuzzi rodeado de nieve a la luz de la luna que vaya derritiendo el hielo de unos gintonics entre charlas y risas, por ejemplo. O una escapada a algún paraíso tropical.

Cada amanecer araña unos minutos a la noche, batalla diaria. Mientras se debaten seguiré recreándome con las sombras de las llamas en la piel, templando el ánimo. Y cultivando el calor de los abrazos sinceros que tenemos oportunidad de repartir estos días.