Esperando un por qué?

Cuando un buen amigo te dice: “puedo entender que te guste bañarte desnudo, te seques y te vistas, pero no puedo comprender que a la gente le guste vivir desnuda! Ir a comprar, cocinar, incluso trabajar un huerto desnudo….eso es una cerdada!!!! Y los que lo hacen unos putos cerdos”.

Y tu amablemente contestas: ” pues siento tener que decirte que tienes un puto cerdo delante, porque estoy desnudo siempre que puedo, me siento feliz así y no me considero tal animal”… se hace un silencio difícil de romper.

Puede que para quien no haya probado la letra “A”, entender qué tienen de atractivo las letras “B,C,D…” pueda inducir una especie de ictus en la corteza cerebral donde reside su “moral textil”.

Estoy casi convencido de que es vano dar explicaciones, pero no decaigo y vuelvo a pronunciar el discurso, y así hasta mil veces: “al otro lado de la barrera del centro naturista “x” que tú imaginas, donde todos son unos cerdos de acuerdo a tu propia creencia, hay gente tan normal y tan rara como en el lado en el que habitas. Hay gente que trabaja igual que tu, personas que se dedican a cuidar sus casas, sus hijos, sus mayores, gente de toda clase y género y no son más ni menos cerdos que tú”.

Los argumentos a veces no son suficientes, explicar hasta la saciedad que la sensación de libertad es lo que mayoritariamente nos mueve no sirve de nada…así que intentas indagar con mayor profundidad en el asunto, en la meninge del amigo: “me puedes explicar exactamente por qué soy uno de esos cerdos?”….

La respuesta más elaborada es porque sudamos (gran noticia, los textiles no sudan en verano y no se cuecen en sus propios fluidos) y nos cuelgan las cosas (a ellos no les cuelga nada). Lo más parecido a una forma humana que no le cuelga nada y no transpira por la piel en forma de sudor que conozco son los Playmobil…y luego los raros somos nosotros. Además hablamos e interactuamos desnudos como si nada (imagínate aquí el emoticono del mono tapándose los ojos, como expresión de la más absoluta incredulidad a lo que estás oyendo).

Nuevamente de nada sirve explicar la regulación térmica del cuerpo cuando estás desnudo, el efecto de la gravedad sobre la arquitectura humana y que somos seres sociales aún cuando no nos cubre la ropa…invento este el de la ropa que tampoco tiene tantos miles de años en proporción a la existencia del homo sapiens sapiens.

Preocupante! A que sí?…si esto es lo que dicen los amigos de ti, qué pensarán los enemigos?…..aún así prefiero ser un cerdo sapiens sapiens que renunciar a vivir desnudo, quedándome con lo positivo. Mi pretensión no ha sido nunca convencer a nadie, simplemente informar a quienes bien por ignorancia o por timidez no se atreven a conocer de cerca al enemigo.

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Nudismo en la Garganta de los Infiernos

Barriendo para casa, hoy os hablaré de uno de esos lugares que alegran con creces las tribulaciones de un nudista mesetario y que compensan la lejanía de la playa con otro tipo de sensaciones bien diferentes pero muy satisfactorias.

Se trata de la Garganta de los Infiernos, en pleno Valle del Jerte, en el norte de la provincia de Cáceres.

Es bastante posible que conozcáis el Valle del Jerte por su emblema, el cerezo en flor, un espectáculo natural sin igual que viste cada año de blanco este profundo valle que une Plasencia con el límite de la provincia de Ávila a lo largo de unos 50 km flanqueados por las estribaciones de las sierras de Gredos y Béjar. Aquí, entre abundantes gargantas de agua transparente y verdor omnipresente incluso en verano, se desmiente, una vez más, la imagen mental de tanta gente que dibuja Extremadura como un secarral.

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La Garganta de los Infiernos -terrorífico nombre quizá para proteger el “secreto” de este bello lugar-  es afluente del río Jerte entre las poblaciones de Cabezuela del Valle y Jerte, protegida como Reserva Natural desde 1994, resume quizá como ninguna este paisaje paradisíaco vertiendo sus aguas desde las cumbres de Gredos a más de 2.000 metros de altitud, entre densos bosques de roble y castaño.

Tengo que confesar que guardo una especial relación sentimental con este paraje, ya que desde pequeño iba de acampada libre con mi familia, y fue allí donde mi hoy mujer y yo empezamos a estar juntos. En ambas épocas disfrutábamos ya del nudismo en varias de las muchas pozas, escondidas o no tanto, río arriba. Siempre tuvo un cierto ambiente hippie-montañero que lo propiciaba; aunque lo más normal es que los únicos testigos fueran algún rebaño de cabras y las rapaces sobrevolando. Hoy, en cierto modo, conserva esta esencia, aunque los itinerarios senderistas (están prohibidos los vehículos a motor excepto algunos autorizados), bien señalizados, y la justa fama que ha ido cobrando, la haya vuelto menos solitaria sobre todo en los meses de julio y agosto.

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El tramo de garganta que concentra a casi todos los excursionistas se conoce como “Los Pilones”; se trata de una serie consecutiva de grandes marmitas que las fuertes aguas del invierno y el deshielo han tallado limpiamente en el cauce de piedra granítica. Es fácil encontrar múltiples referencias en las típicas publicaciones veraniegas sobre los mejores sitios de baño de interior en España; incluso National Geografic la incluyó en 2018 en una lista mundial de “15 sorprendentes lugares donde bañarte”.

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Para llegar a Los Pilones deberás andar casi una hora, con bastante desnivel pero en un entorno fantástico, desde el Centro de Recepción de visitantes de la Reserva Natural. Sorprendentemente el “paseo” no desanima a numerosos domingueros que, sobre todo los fines de semana de verano, se atreven a subir en chancletas y con la nevera a cuestas.

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Por eso, este relativamente corto tramo de la garganta no es la mejor opción para el naturismo, al menos en temporada alta. Pero, a poco que te alejes hacia arriba o hacia abajo, es otra historia. Son muchos los “charcos” o “pozas” que no tienen nada que envidiar a Los Pilones en belleza y en transparencia de sus frías y purísimas aguas.

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Este verano hemos explorado la parte más baja (de “Los Pilones” hacia abajo), y nos ha dado grandes alegrías nudistas. Como digo, cualquier charco que os guste da la posibilidad de desnudarse sin ningún tipo de problema (algo a lo que os animamos; el “efecto contagio” funciona), pero a continuación me referiré a un par de ellos en concreto.

El de acceso más fácil (se deja el coche a unos 100 metros) es el que llaman el “Charco del Tomate”. En realidad son dos amplios y profundos charcos uno al lado del otro, con bastante sombra en las orillas. La primera vez que fuimos iba mentalizado de que tendría aguantarme con el “trapo mojado”, pero fue una agradabilísima sorpresa encontrar a un tipo desnudo y algunas chicas en topless… así que ¡miel sobre hojuelas! Éramos franca minoría entre bañadores (era fin de semana en pleno agosto), pero ¿qué  más da? Lo reclamo para el nudismo, para siempre.

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Esta es su ubicación. Tiene poca confusión posible: por la N-110, aproximadamente a 1,5 km de Cabezuela del Valle, en dirección Jerte, hay un puente moderno a la derecha tras el cual están los viales hormigonados de un proyecto de urbanización por suerte abandonado (algunas tapaderas de alcantarilla han “desaparecido”, ten cuidado para esquivarlas); al fondo a la izquierda se deja el coche casi al mismo borde de la Garganta de los Infiernos poco antes de que esta confluya con el río Jerte. Si vas con furgo o autocaravana, podrás, como nosotros, pernoctar allí mismo muy tranquilamente.

El otro sitio es el conocido como “Charco del Árbol”. Había leído unas cuantas referencias en internet que lo calificaban como naturista, pero hasta este verano no lo hemos conocido ya que su localización no estaba clara, algo que espero solucionar con este post.

No es sólo un charco (además, el árbol que le da nombre, que crecía en mitad del cauce, ha desaparecido con una de las últimas crecidas invernales, según nos dijeron) sino un tramo con varias pozas a cuál más bonita, y en el que sí es muy normal que haya otros nudistas.

Llegar no es tan complicado. Se puede subir en coche (nosotros nos atrevimos con la autocaravana, porque somos muy brutos) unos 2 km por una pista hormigonada con bastante pendiente que parte de la misma urbanización fantasma a la que me referí antes, que fue hecha para facilitar el acceso a los cultivos de cerezo (la pista comienza aquí). En el punto que os señalo aquí se deja el vehículo en un ensanchamiento del borde para continuar andando, pasando una cancela, por la pista de tierra que va bajando entre un sombrío bosque de robles y pasa por encima de un pequeño arroyo estacional que tiene el bucólico nombre de “Putopadre”.

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Apenas cinco minutos después, cerca de otro arroyo llamado Riscoencinoso, se desvía cuesta abajo, a la izquierda, un sendero más estrecho pero bastante bien marcado (creo que no tiene pérdida, es el único que veréis) hasta el mismo Charco del Árbol. Desde donde dejasteis el coche, el total a pie son unos 20 minutos, por lo que no hace falta ser muy deportista ni echarse atrás por llevar niñ@s. Encontrarlo es más fácil de lo que parece leyendo estas líneas, de verdad.

Como os decía, más que un solo charco, hay al menos cuatro (uno hacia arriba, dos hacia abajo, desde el que desemboca el sendero) en no más de 300 metros de cauce, para elegir el que más os guste. Esta creo que es su ubicación más o menos exacta.

Para los andarines, en tramos altos de la Garganta, es decir, por encima de Los Pilones, también es perfectamente posible el naturismo (a veces estaréis solos, a veces acompañados por naturistas o por textiles). Os señalo algunos buenos charcos, amplios y profundos, que conocemos: 1, 2, 3, 4, 5

Sólo queda animaros a visitar este fantástico lugar para practicar naturismo rodeados de una naturaleza bellísima e intacta. Y si queréis cualquier otro dato, ¡preguntad!

Hematosis*: Sierra Natura

*Intercambio de gases que se produce entre el aire de los alveolos pulmonares y la sangre venosa, que pasa a ser arterial por fijación del oxígeno y eliminación del dióxido de carbono.

La contaminación, los atascos, el estrés en el trabajo, las prisas, ir corriendo a todos los lados con la sensación de no llegar nunca, el regalar los días a una causa generalmente ajena llamada puesto de trabajo… son las gotas de esa lluvia fina que nos cae y que nos va empapando de forma silente, casi imperceptiblemente, y nos va restando la energía suficiente para ser del todo felices, fin último y diría yo único que cada vida merece.

Eso era yo el viernes pasado, antes de pasar la entrada de un lugar bastante singular y alejado del mundanal ruido, y en cuya entrada se puede leer: ” construyendo libertad”

Lo primero que tus ojos reciben es la imagen del bosque, un bosque en el que existen de una forma discreta y totalmente armónica algunos edificios, los que constituyen el camping naturista. Realmente, sin grandes construcciones, posee lo imprescindible para una estancia (aseos, lavaderos e incluso barbacoa). Incluso dispone de sauna, jacuzzi y una zona común con wifi y juegos de mesa.

Como si de una señal se tratará, el primer producto que observas en la pequeña tienda situada en la propia recepción del camping, entre otros alimentos básicos (con precios nada abusivos por cierto), es un frasquito que reza: “armonizador de aura”, vaya…parece que me estuvieran esperando.

Lo primero que recibe tu persona es el “abrazo” de quien regenta esta institución de 20 años de edad, dándote la bienvenida y acompañándote, en nuestro caso, a lo que será nuestra casita los próximos 3 días:

Una auténtica preciosidad de casa de cuento, original y cuidada al detalle.

La estancia ofrece lo que posiblemente otros campings interiores, senderismo, aire limpio, sol pero con el apellido naturista en todas sus atracciones y un ambiente totalmente recomendable de relax, familiar y muy adecuado para los más pequeños.

Sin duda la estrella de la corona es la piscina a los pies del restaurante donde se sirven menús a diario únicos, reservando previamente.

Hoy domingo, después de estos días de auténtico relax, puedo decir que no existe mejor medicación para los males extendidos de la ciudad que parar el reloj poner los pies descalzos en la hierba y sumergir la cabeza en un lugar como este, donde el mayor de los ruidos es la cascada de agua armonizadora del aura.

La desconexión comienza aquí