Primera vez en Arna

Este mes de julio hemos estado viajando en familia con autocaravana a lo largo de los Pirineos franceses y País Vasco-Francés. Ha sido fantástico. Pero después de subidas y bajadas, curvas y más curvas, el cuerpo nos pedía una pausa.

Así que enfilamos hacia el camping naturista Arnaoutchot. Teníamos buenas referencias, y bien vista su completa página web, pero, tras conocer cuatro campings naturistas en España, nuestra primera estancia en uno extranjero, ¿cumpliría las expectativas?

Arnaoutchot, “Arna” para los amigos, está en la costa atlántica de la tranquila región de Las Landas, a hora y media por autovía desde la frontera de Irún. Ocupa desde hace más de 25 años 45 hectáreas en una zona protegida por su valor ambiental, sin poblaciones inmediatas ni otras urbanizaciones o establecimientos turísticos.

Primeras impresiones

Lo primero que llama la atención al llegar es la calidez y profesionalidad de la bienvenida. El personal (abundante) es extremadamente eficiente y empático. Absolutamente todos llevan en su identificación los idiomas que hablan, y no es infrecuente que entre ellos esté el español. Llegamos sin reserva previa la víspera de la fiesta nacional francesa, y enseguida encontraron para nosotros una ubicación perfecta en función de nuestras preferencias, características de nuestro vehículo, etc. Esta fue:

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A quien, como nosotros, sólo conozca los campings naturistas españoles, lo segundo que le impresionará es el tamaño. Es enorme. A pie, para cruzarlo a buen paso, tardarías no menos de 15-20 minutos, desde la entrada a la salida a la playa (dos únicos accesos al complejo, lo que da bastante seguridad). Está organizado en “barrios” con distintos nombres, cada cual con su bloque de baños, zona de juegos, barbacoas,… más que nada como referencia para orientarse, cosa que lleva al menos un par de días.

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Aquí os dejo una (mala) foto de nuestro plano, ya que no es muy fácil encontrarlo en internet. Fijaos, por ejemplo, en la escala de las piscinas con respecto a las dimensiones del conjunto:

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Ayuda mucho la bici, buena parte de la gente la usa, pero si no la llevas allí mismo puedes alquilar por un precio creo que razonable.

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Lo tercero, la sensación de estar realmente en contacto con la naturaleza, lo cual se acerca más a nuestra idea de naturismo que lugares urbanizados como Vera o apretados campings como Almanat. Todo el camping es un espeso bosque de vegetación autóctona, grandísimos pinos y también robles, madroños, etc. Muy verde. Muy sombreado. Esta sensación se refuerza por el tamaño de las parcelas (la nuestra, “estándar”, era enorme, al menos 120 m²), por lo cual no te das precisamente codazos con los vecinos, y los pocos coches y viales para los mismos (la mayoría son senderos más estrechos). Y las mariposas, las aves, las ardillas…

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El ambiente

Una incógnita que nos acompaña cada vez que vamos a un lugar naturista por primera vez es qué tipo de ambiente “humano” encontraremos. Pues bien, Arna es un lugar familiar al 100%. Al menos en la época en que hemos estado la clara mayoría era de familias con hijos/as de todas las edades, aunque también había parejas homo y heterosexuales, jubilados/as… El camping es muy claro en su código de conducta. El respeto y la cordialidad son absolutos.

En cuanto a la desnudez, es obligatoria para todas las personas en las piscinas desde su mismo acceso (esto nos dio un poco de quebradero de cabeza con nuestro hijo, que, a sus 10 años, es muy pudoroso a pesar de su familia nudista desde que nació). Puede parecer estricto en exceso, pero después de meditarlo, creo que al final redunda en bien de todos/as.

Fuera de las piscinas, lo más normal es que la gente vaya desnuda por todas partes, incluyendo supermercado, bares-restaurantes… pero tampoco es raro ver pareos o más ropa sobre todo en el caso de adolescentes. También se exceptúan algunas actividades deportivas para las que se pide no ir desnudo (esto me fastidió, ya que querría haber ido a las clases de yoga desnudo, cosa que en mi opinión favorece muchísimo la práctica). Eso sí, a partir de las 8 de la tarde (¡muy pronto para el horario español!) muchos dan por finalizada su jornada naturista y se visten si van a la zona de restaurantes y espectáculos nocturnos.

Algo que me gustó es que todo el personal es naturista. Algunos no están desnudos durante su trabajo porque razonablemente no sería conveniente (restaurante, mantenimiento, cosas así), otros sí. Y es habitual ver que, tras terminar su turno, disfruten como los demás de las piscinas o la playa. La mayor parte son chicos y chicas jóvenes, otros mayores e incluso muy mayores… que dan la impresión de haber sido clientes habituales o incluso residentes y que por tanto comparten y fomentan desde el ejemplo la filosofía del sitio.

Quizá nuestro principal hándicap es que no hablamos francés más allá de 15 o 20 frases, y que así es casi imposible “socializar” con otros acampados, ya que diría que el 90% son nacionales. Y, si algo tenemos en común españoles y franceses, es que pocos nos manejamos bien con el inglés. Compatriotas nuestros vimos pocos -normalmente vascos-, cosa que nos sorprendió, ya que está relativamente cerca de la frontera.

La playa

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Infinita. Hacia uno y otro lado. Arena fina de color claro. Mar sorprendentemente transparente y templado para ser el Atlántico. Bien vigilada por un equipo de socorristas. Con oleaje moderado, muy divertido. Cambiante a lo largo del día en función de las mareas. Limpia, limpia, limpia: a pesar de no haber papeleras, no serás capaz de encontrar ni una colilla en la arena. Nudista al 95%. Tremedamente bien señalizada: horario diario de mareas, temperatura del agua, corrientes, zonas seguras de baño, vientos…

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Una gozada.

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Las piscinas

Están en la zona donde se concentran la mayor parte de construcciones del camping. Cerca de las oficinas, los restaurantes, teatro, comercios, etc. Como dije, para el acceso se pide completa desnudez y está estrictamente prohibido cualquier dispositivo que lleve cámara. En el exterior hay dos piscinas de buen tamaño (una de ellas se reserva para natación, con calles, por la mañana), una pequeña (6m de diámetro aprox) tipo jacuzzi con chorros y burbujas y una para bebés. Además, una piscina cubierta y climatiizada grande y con un divertido tobogán en espiral. Hay muchas tumbonas, cómodas y bien conservadas, tanto dentro como fuera. Están muy limpias y bien vigiladas. El horario es “francés”: en julio y agosto cierran a las 19:30, y una noche a la semana abren creo que hasta las 22:00.

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Las instalaciones

Muy diversas, bien ubicadas y bien mantenidas, pero sin excesos que interfieran en la sensación de estar en un entorno natural. ¡Detallar todas sería larguísimo! Así que os hablaré sólo de algunas.

En cada “barrio” hay un bloque que engloba duchas, wc, lavabos, fregaderos, lavadoras,… Todo, excepto los wc, es abierto y, por supuesto, mixto. El que nos correspondió a nosotros (Tignous) nos encantó no sólo por la lmpieza, también por su diseño cuidado y comodísimo. También hay fuentes de agua potable.

Algo que me ha llamado mucho la atención es que en todo este enorme camping sólo hay un sitio para depositar basura (excepto alguna papelera en los wc para los residuos propios de los mismos), rigurosamente clasificada para su reciclaje. Aún así, imposible ver un solo papel, plástico o colilla. ¡Bravo! ¿Alguien se imagina algo así en España?

La zona de restaurantes es agradable, con terrazas en torno a una especie de pequeña “plaza” y las piscinas. Hay uno centrado en pescados y mariscos, otro de cocina francesa en general, y otro de pizzas (caseras), hamburguesas, ensaladas y cosas más sencillas. Sólo estuvimos en este último, y opino que está por encima de lo que cabría esperar en cuanto calidad. Las cantidades también estaban bien, y el precio similar al español (unos 12-15 € por persona)… excepto la cerveza (creo que eran 5 por la jarra de medio). Para la cena, como decía, la mayoría de gente se viste, pero nadie os mirará raro si no os apetece hacerlo.

El supermercado está muy bien surtido. Por supuesto, es más caro que en España, pero diría que la diferencia entre los precios de supermercados y “supermercados de camping” es menos llamativa que en nuestro país. Además, hay una panadería aparte, y cada día de la semana viene algún productor local con pescado, vinos, verduras, quesos…

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Con respecto al alojamiento, hay para elegir: si vais con vuestra tienda, caravana, furgo o autocaravana, las parcelas son en general grandes, sombreadas, bien niveladas, con o sin electricidad, con o sin fuente propia. Si no tenéis aparejos de camping, podéis elegir entre un montón de posibilidades de alquiler: tiendas, bengalís, cabañas, roulottes estilo far west, y hasta cabañas en los árboles, de 2 a 7 personas. Integradas en el entorno, y aparentemente muy bien mantenidas. Eso sí, no son precisamente baratas (en los campings naturistas españoles tampoco lo son).

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Actividades

Un apartado sobresaliente. Al llegar, en el check-in te dan un folleto específico con el horario y semanario de actividades, pues hay tantas que es imposible recordarlas. Hay clases para todas las edades de actividades artísticas, deportivas, botánicas, diurnas, nocturnas… Para todos los gustos. Excepto la escuela de surf, creo que el resto son totalmente gratuitas.

Aparte de estas, hay tres “clubes” por edades desde los 3 a los 17 años, atendidos por monitoras, que facilitan mucho que los niños adolescentes entablen amistad y “pasen” bastante de sus padres/madres 😉 . Lástima que nuestros hijos tampoco hablan francés.

Mención especial merecen los deportes. Por las mañanas es muchísima la gente que se ejercita en alguna de las numerosas opciones que hay: running (hay un circuito cross señalizado de varios km dentro del terreno del camping, que lo sepas, Jotapé), gimnasio, yoga, natación, tiro con arco, ping pong, fútbol, volleyball, bádminton, golf, mini golf, tenis, petanca, yoga, aquaerobic, … y supongo que más que no recuerdo. Todo gratis.

Cada noche hay espectáculos de bastante calidad (conciertos, magia, teatro…), bien en el teatro al aire libre (grande, cómodo y con buena infraestructura) o en la “plazoleta” de los bares-restaurantes. Por cierto, los franceses son bastante bailongos 😉

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Conclusiones

Si habéis conseguido leer hasta aquí os habrá quedado claro que nos ha gustado mucho, muchísimo. En todos los sentidos. Que os recomendamos la experiencia sin ninguna duda. Que nos encantaría volver, y, a ser posible, con amigos/as.

¿El precio? En temporada alta, para nosotros cuatro ha salido por 64 € el día. Parece mucho, pero lo mismo en el Templo del Sol habrían sido 63 y en El Portús 50€. En este caso, vale lo que cuesta.

Algo así sólo puede ser fruto de la autoexigencia en la gestión del camping, buscando siempre mejorar, y de un equipo excepcional de trabajadores/as. Este párrafo me ha quedado como de publirreportaje, pero lo digo con franqueza. Espero que si me leen desde el camping hagan un descuento jugoso a este “ilustre” blogger 😉

Sólo dos breves reflexiones para acabar:

Primera: ¿cómo es posible que en los 1146 km de costa norte de nuestro país no exista ningún camping naturista? La primera respuesta que os surgirá es: es que no hace buen tiempo. Pues bien, sólo en el tramo de costa francesa de los departamentos de Las Landas y Gironde, más al norte y bañados igualmente por el Atlántico, encontramos curiosamente los más grandes y asentados centros naturistas de Francia (Arnaoutchot, Euronat, La Jenny, Montalivet). Con seguridad, la temporada de playa será más breve que en el Mediterráneo, y con bastante probabilidad alguno de tus días de estancia llueva (no fue nuestro caso), pero no es obstáculo para que miles de personas disfruten plenamente de sus vacaciones en negocios que, aparentemente, van viento en popa. En España creo que resulta evidente que la demanda de establecimientos naturistas no está del todo cubierta; la prueba del nueve es que, los que hay, tienen más ocupación y precios más elevados que la media general. Así pues, ¿algún inversor/a en la sala toma nota para promover un nuevo camping de costa o reconvertir alguno de los existentes en Galicia, Asturias, Cantabria o Euskadi? Desde ya me pongo a su servicio 😀

Segunda: En Francia han entendido que para potenciar el turismo naturista son necesarias alianzas, sinergias. Arnaoutchot forma parte de iniciativas conjuntas como France4Naturisme o FEN (Féderatión des Espaces Naturistes), además de una colaboración (verdadera, no limitada en el mejor de los casos a un descuento del 5% en las tarifas) con asociaciones naturistas locales y nacionales (FFN).

Allons à Arna !

 

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11 comentarios en “Primera vez en Arna

  1. Enhorabuena por la descripción. No sólo completa. Has conseguido que el lugar me atraiga y mucho. Gracias por el teimpo que le has dedicado. Que lástima que en España cueste encontrar cosas tan cuidadadas y a precio razonable. Me encanta lo del espacio que dices. Y como siempre me alucina esa costumbre de vestirse a las 8. Si el tiempo permite seguir en bolas que mejor que dejar la ropa en el armario. Me lo apunto, aunque ya no será para este verano que ya tengo listas las vacaciones para ir a Charco del Palo a desconectar y usar sólo chanclas y crema solar

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