El nudismo se defiende andando

Desgraciadamente son varias las playas de tradición nudista que se han perdido para tal uso por la silenciosa invasión textil, que haciendo gala de su derecho, planta la sombrilla donde quiere y lleva la indumentaria que quiere sin tener en cuenta ninguna circunstancia. Incluso en ocasiones pueden llegar a pensar que porque nos quitamos el bañador el resto dejamos de oírles y de verles; las risitas nerviosas, los codazos y los cuchicheos (mira esos que vienen por ahí) a veces son tan molestos o más que las fotos que seguramente te saquen en algún momento para llevarse de recuerdo, como la que me sacó aquel fulano mientras volaba mi cometa, y aún hoy sigo esperando que me reenvíe según le pedí, seguro que era una foto preciosa.

A ningún nudista se le puede pedir que luche contra esa intimidación de una forma que sea contraria al silencio y buen rollo que suele flotar en el ambiente.

El hecho de crear este blog a veces me causa cierto grado de sentimiento opuesto de culpabilidad, porque si bien es cierto que el objetivo primordial es el de fomentar y defender la práctica naturista, cabe la posibilidad de estar señalando en el mapa lugares privilegiados por su belleza y singularidad, que en la inmensa mayoría de los casos no están protegidos.

El problema no es qué playas hemos perdido (Los Muertos, La cala de Enmedio por ejemplo) sino las que nos quedan por perder.

Realmente no manejamos estadísticas de “conversión” textil-nudista, por lo tanto no sé si seremos más o menos personas afines en el futuro y que de alguna manera preservemos lo que aún nos queda.

Lo que está claro es que nos movemos a merced de lo conservadora que sea la sociedad en un momento determinado, y puede que estemos en un momento malo, aunque es cierto que no siempre hay correlación político/nudista, y por otro lado, quizás las generaciones más jóvenes le den más importancia a su físico y al qué dirán que a lo “espiritual” del naturismo ( es la razón según mi punto de vista de porque vendemos nuestros datos y gustos a las redes sociales pero criticamos ver una teta o nos preocupa tanto salir feos en la foto de perfil).

Por eso me temo que las afiliaciones oficiales no crezcan (sería interesante conocer ese dato de la FEN) ni las no oficiales (de los que piensan que no es necesario afiliarse para desnudarse en una playa).

Si los “socios” no aumentan todo lo que nos gustaría sólo quedan tres salidas para defender lo nuestro:

1 . El método Cantarrijan, el cual envidio y admiro profundamente: asociar usuarios habituales de una playa en riesgo y hacerse ver desde el punto de vista institucional y cultural (bravo bravísimo). Es decir, descentralizar el asociacionismo localmente para adecuarse a un lugar concreto con sus particularidades (que a priori no parece incompatible con pertenecer a una federación más global).

2. Acantonarnos en sitios muy consagrados o incluso privados como Vera o los campings.

3. Defender desde nuestra pequeña atalaya la posición, y si, como decía el amigo jose (joseaweb2) eso pasa no solo por quedarse agazapados en pelotas, no recoger los bártulos y emigrar a otra playa más recóndita (a la que también puede ir la marea textil), sino hacerse visibles, por ejemplo paseando desnudos, y dejar bien marcado el territorio.

Nuevamente a nadie se le puede pedir ese tipo de ejercicio para lo que hace falta valor (a mi me ha pasado hace bien poco, pasear sintiéndome observado por un público textil y joven lo que resulta muy desagradable) y entiendo perfectamente que se prefiera huir.

Creo que sería deseable tener un registro de playas vulnerables, de las nudistas en riesgo de invasión precisamente para apoyar la práctica naturista llegada la ocasión, qué opináis?

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