Apología del naturismo

Creo que según me voy haciendo mayor mi visión acerca de cómo enfrentar mi “secreto” para con el resto va cambiando. Quizás la maduración de mi yo naturista va acorde con mi asertividad y mi convicción de que lejos de hacer algo perjudicial, practico una afición que cada vez veo más positiva, y que me conecta con el mundo, con mi cuerpo y con la comunidad de las personas que piensan y actúan como yo.

Quizás las primeras veces que lo hice lo oculté, no por avergonzarme de ello, sino porque el entorno en el que me movía, los amigos que tenía desde la infancia llenos de rigideces que aún hoy conservan (aunque yo ya no les conservo a ellos), mi propia familia (a los que si conservo, pero jamás he visto nunca desnudos) … hicieron replantearme que era mejor estar callado.

Ese último punto, el de la absurda intimidad que mis padres impusieron en sus dominios, que probablemente fue la forma de expresión de la herencia educativa recibida, cuando a los padres se les llamaba de usted, creo que me marcó. El considerar que no era bueno mostrar el cuerpo desnudo, junto con los problemas físicos de mi infancia, fueron el caldo de cultivo perfecto para una especie de primavera naturista que me cambió desde dentro hacia afuera.

Aún recuerdo los comentarios vertidos por parte de ellos el día que mi entonces novia y yo decidimos pasar la tarde en la playa de los guarros (según su definición) y no con ellos y otras 3000 personas en un metro cuadrado de arena, observando y criticando las carnes fofas de los transeúntes (porque los topless eran ovacionados pero en silencio por eso de guardar las formas… ¿cómo he podido salirles tan rana en este sentido habiéndome criado en ese entorno?). La próxima vez que alguien me diga cosas como: mismos padres, misma educación y mismo entorno y cómo pueden ser tan diferentes?, intentaré recordar mi propio caso.

Hoy en día, mi mejor posición es la del equilibrio como en otras muchas cosas de la vida. No llevo una camiseta diciendo Soy Naturista, sería una locura, que por desgracia me cerraría alguna puerta aunque me abriera otras.

He de decir que en el cuerpo a cuerpo, cuando converso con personas que son conocidos y amigos, y sale el tema a relucir no me escondo, y lo trato con toda la naturalidad del mundo, quitándole la capa de hierro que generalmente le ponen encima. Es más, algún amigo pregunta y pregunta porque en el fondo le ronda la idea de romper el corsé aunque no lo confiese.

¿Quién no ha sentido una especie de satisfacción cuando abre este mundo a alguien y consigues que lo pruebe?, es como invitar a un helado a una persona que nunca probó uno; es como ayudar a descubrir una especie de paraíso a mano de todos.

Quizás si algún día ser nudista fuera tan significativo e insignificante como ser del Betis o del Sevilla, no me importaría hacer más y mejor publicidad, pero aunque hemos avanzado (es patente, poco a poco, pero la sociedad ha abierto un poco la mente…aunque nos falta muchísimo), me tendré que seguir escondiendo bajo un pseudónimo y seguiré haciendo Apología naturista desde este vuestro Blog.

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7 comentarios en “Apología del naturismo

  1. Estoy totalmente de acuerdo contigo. De hecho, encuentro que casi decidimos lo mismo en muchos casos. Yo actuo igual en el sentido de no esconderlo si sale el tema y te lo preguntan abiertamente. Pero siguen habiendo situaciones en las que si no lo saben mejor.

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  2. Como detalle empezaré diciendo que en mi perfil de Facebook, en mi descripción en pocas palabras, la primera que aparece es “nudista”. Dicho lo cual, diré que lo mismo que hago con mis creencias o no religiosas, mis simpatías o convicciones políticas o mi simpatía por tal o cual equipo de fútbol, no las publico a los cuatro vientos, pero las manifiesto cuando llega la ocasión. No dudo en responder claramente cuando me preguntan a qué camping he ido o en que playa he estado de vacaciones; o cuando por mi pasión fotográfica recalco que creo que mis “tendencias” nudistas han ayudado y mucho a mirar el cuerpo humano desnudo de una manera especial…

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  3. Yo la verdad es que soy bastante celoso de mi intimidad y solo saben que soy nudista mi familia más cercana y algún amigo. En el ámbito laboral no se lo he comentado a nadie, aunque una vez me encontré con un compañero de trabajo en una playa y los dos estábamos en bolas, por lo que él ya lo sabe. Y me gustó la sensación, tanto porque lo supiera él como por compartir con él el nudismo.

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  4. Comentarlo con naturalidad a tus allegados. Una práctica o afición tan respetable como el buceo, pintar, la filatelia o leer novelas…
    Todos me respetan y más de uno se aficionaría ya. Es más, haciendo proselitismo del Naturismo/Nudismo haremos que mucha gente también adopte esta faceta vital que tanto nos agrada.
    Ya sabéis… ¡A pregonarlo!

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