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La primera vez

Cada vez queda menos para poder disfrutar de la playa como nos gusta. Algunos afortunados/as podrán hacerlo en estas vacaciones de Semana Santa si el tiempo lo permite.

Como yo no soy uno de ellos, me ha dado hoy por recordar como fue mi primera vez en una playa sin ropa. Y he llegado a la conclusión que no se en qué playa fue. Se que tenía unos 15 años y que fue en la costa malagueña. Salí a caminar por la playa, cosa que me encanta, y cuando me vine a dar cuenta estaba rodeado de gente desnuda. Como tenía tiempo y mucha curiosidad seguí adelante previo paso de quitarme el bañador (donde fueres haz lo que vieres).Tras unos minutos de vergüenza iniciales, me di cuenta que nadie me miraba como creía al principio y que había encontrado algo que tenía que probar más veces. Luego es verdad que tuve que esperar hasta los 18-19 años para hacerlo con más asiduidad pero recuerdo aquel día con cariño. Decidido este verano recorrere las playas malagueñas buscando ese lugar especial.

Y la vuestra? Cómo fue vuestra primera vez? Espero vuestros comentarios.

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17 replies »

  1. La primera vez que hice nudismo fue un mes de septiembre de hace unos cuantos años que fui al spa nudista que hay en Madrid. Pero no me sentí nudista hasta el mes de mayo siguiente que estuve en Vera, después de esa semana, ya era nudista sin vuelta atrás.

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  2. mi primera vez ya hace unos años y no se muy bien, como paso, solo recuerdo que estaba con mi pareja en una playa, un poco alejado del bullicio playeril, y después de darme un baño, me molestaba la humedad, y sin pensarlo mucho, me desnude, me tumbe a tomar el sol, y solo recuerdo que tenia una sensación de plena libertad, después de eso he seguido practicandolo siempre que puedo, me encanta sentir el sol y la brisa por todo mi cuerpo y no sentir esa humedad, que tengo que sentir, cuando no siempre puedo ir a playas nudistas, eso si nunca han sido en playas exclusivamentes nudistas aunque muy proximamente me voy a iniciar en playas que son declaradas como nuidstas, ya iré comentando pero eso próximante, porque ya no hay vuelta atrás como dice sernudistaenmadrid

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  3. Mi primera experiencia en una playa nudista fue hace unos cuantos años en Asturias, en la Playa de la Ballota, y aunque yo llevaba tiempo con el gusanillo de probarlo surgió de manera muy casual.
    Iba con un grupo de amigos recorriendo playas de la zona, llegamos a esta y paseando vimos que al final de la playa, había unas rocas, nos asomamos y vimos que era una zona nudista, con bastante gente, por cierto.
    Nos miramos y dijimos, “Hay que probarlo”. En menos de un minuto estábamosen bolas en el agua y al rato fuimos a buscar nuestras toallas para pasar el resto dela jornada ahí.
    Ni que decir tiene, la experiencia no me defraudó. ¿Cómo pude haber estado perdiéndome esto tanto tiempo?
    A partir de ahí, no he dejado de buscar la oportunidad de disfrutar del mar y el sol al natural.

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  4. Es imposible saber cuándo fue mi primera vez. Ocasionalmente, desde muy niño iba con mi familia a playas y ríos de montaña donde desnudarnos. Siempre me pareció muy placentero. Creo que nunca atravesé una fase de “pudor” típica del final de la pubertad y adolescencia, ni con la familia ni con amigos/as. De hecho, precisamente comencé con mi pareja, a los lejanos 18 años, en una acampada libre en una garganta del norte de Cáceres en la que los chicos pasábamos prácticamente todo el día desnudos y las chicas en topless. Así que el campo estaba ya abonado para que, desde que tuvimos vehículo a los 22 años, empezáramos a hacer escapadas en pareja cada vez más frecuentes a zonas de playa donde hacer nudismo. La primera fue Conil, y la segunda Cabo de Gata.

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  5. Mi primera vez fue con unos 20 años o así. Estaba en una cala sin nadie cerca. Decidí quitarme el bañador porque total que sentido tenía llevarlo si no había nadie más. Cuando me metí en el agua en bolas me di cuenta que la sensación era totalmente diferente… Para mejor, claro! Estando en el agua, llegó otro bañista y también se desnudó. Me daba corte salir del agua pero ya no había vuelta atrás. Después de un rato, ya no recuerdo por qué, estuvimos conversando. Tampoco recuerdo de qué pero lo que si recuerdo es que al poco ya no era consciente de estar hablando con alguien totalmente en pelotas y sin ningún pudor. Lo más natural del mundo. Desde entonces, y hace 30 años, siempre que puedo me desnudo nada más llegar al mar. Pronto empecé a hacerlo en lugares con más gente, en casa, … En cuanto llega el buen tiempo cuanto más tiempo con el culo al aire mejor. También procuro veranear en lugares naturistas. El último Charco del Palo al que pienso volver este verano. Ya cuento los días para poder estar todo el día en pelotas en ese pueblo. Desnudo es cuando menos complejos tienes y más fácil es contactar con la gente.

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  6. Copio/pego mi respuesta en otro lugar:

    A las buenas!

    Pues ahora le toca el turno al “abuelo cebolleta”. Corría el año de Nuestro Señor…

    Antecedentes. La semilla.
    Nos tenemos que retrotraer a la década de los 80 del siglo pasado. En mi familia no existe tradición nudista, así que en casa no pude vivirlo. Los primeros recuerdos que tengo al respecto son comentarios sobre una playa en Bizkaia en la que la gente se bañaba desnuda. También se oían conversaciones sobre un grupo de “jipis” que habían fundado una komuna en un pueblo abandonado del Pirineo y que también iban escasos de ropa en verano, “quizás por no tener electricidad para la lavadora”. Creo que esta fue la semilla que se sembró en mi cerebro y que determinó el devenir de mi experiencia.

    Primera, primerísima vez. La soledad.
    Mis veranos se sucedían en un pequeño pueblo de Navarra. Cuando tuvimos coche propio empecé a hacer excursiones por mi cuenta. En una de éstas me dirigí a un precioso valle, hoy engullido por las aguas de un pantano, por el que discurría un río de aguas limpias y frescas. El único ser vivo con el que me encontré fue una culebra, de considerables dimensiones, que tomaba el sol en el campo ya cosechado… Decidimos tomar cada uno una dirección diferente. Paseé al sol, me bañé en el río. Una experiencia de lo más gratificante. En mi entorno no conocía a nadie que estuviera interesado. Además por aquel entonces yo estaba algo acomplejado con mi físico, y algunos comentarios de mis amigos no ayudaban a mejorar esa sensación.

    Confirmación. La playa.
    Pasaron los años. En mi primer viaje a Lanzarote acabamos en Playa Mujeres. Allá había gente desnuda y gente en bañador, armonía total, tranquilidad… Yo me mantenía con mi bañador puesto. También he de decir que por aquel entonces no era muy playero que digamos. Al rato llegaron un grupo de chicas que con toda naturalidad se despojaron de toda su ropa. Mi envidia fue subiendo por momentos. ¡Se les veía que disfrutaban tanto!. A la mañana siguiente volvimos a esa misma playa, el bañador se quedó bien guardado.

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